Miércoles, 12 Dic,2018

Opinión / OCT 11 2018

Bibliotecas y encuentros

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En el VI Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas que tuvo lugar hace unas semanas en Bogotá se escucharon las voces de una Colombia que ha avanzado, desde lo institucional, en poner los libros y la lectura al alcance de todos. En ese empeño, más allá de las inversiones en infraestructura, material bibliográfico y tecnología, se precisa reconocer el capital humano que hace posible darle consistencia al sueño de un país lector, y dentro de ese capital una figura que se erige como la más importante por la multiplicidad de sus responsabilidades: el bibliotecario.

Más de mil bibliotecarios, promotores y otros gestores alrededor del libro y lectura se reunieron durante cuatro días para escuchar a expertos nacionales e internacionales, pero sobre todo para escucharse entre ellos, compartir sus experiencias y generar reflexiones alrededor del oficio. El énfasis estuvo puesto sobre los diferentes roles que cumplen los bibliotecarios en sus comunidades: lectores y promotores de lectura; gestores de contenidos locales y funcionarios públicos.

Acertaron los organizadores al tener como invitado en la conferencia de apertura al antropólogo, educador y bibliotecario peruano Alfredo Mires, quien en una poderosa y evocadora intervención llamada De bibliotecarios a biblionectarios: libros, lectura y procesos comunitarios dio cuenta del grandioso trabajo realizado en su país con los proyectos de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca, organización comunitaria con casi cincuenta años de presencia en más de 500 comunidades de Cajamarca, sierra norte de Perú; y la Enciclopedia Campesina, emprendimiento editorial dedicado a la recuperación de la memoria colectiva en esas tierras andinas.

Estimulante para quienes tuvimos la oportunidad de escucharlo fue saber que, como proyecto comunitario, la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca no cuenta con apoyo estatal ni institucional , y sin embargo ha crecido y generado un impacto mayúsculo en su entorno, apelando al poder del libro. “Lo libros no pueden hablar, pero ayudan a avivar el habla. No pretendíamos empoderarnos del libro, queríamos que el libro se “entropara” con nosotros. A él, que llegó de la mano del despotismo y se mantuvo por siglos constreñido a los errores de los potentados, le hicimos guiños, lo embarbascamos para que se volviera parte de nuestros aparejos. El ritmo de la vida agrícola acabó por amansarlo, lo despojó del cosmético embaucador de personaje inaccesible”, así contó Mires el origen de ese trabajo en el que los bibliotecarios son comuneros voluntarios y las bibliotecas están en sus casas, en el que opera también el milenario trueque para conformar el lote de libros que requiere cada comunidad, generándose además un espacio de encuentro y comunicación alrededor del intercambio de libros.

En el marco del congreso se conmemoraron los 40 años de la nuestra Red Nacional de Bibliotecas Públicas de Colombia, y junto a la experiencia peruana quedaron muchos momentos e historias compartidos por los bibliotecarios que a diario trabajan en todos los rincones del país por salvaguardar la memoria de sus comunidades, por incidir en el desarrollo de sus pueblos y por tener siempre un libro a mano para extendérselo a quien lo necesite.

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