Jueves, 17 Oct,2019
Opinión / OCT 09 2019

Buscar coherencia

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El ambiente ha sido la gran preocupación de los últimos tiempos: traducido en defender a los páramos, la selva, recursos hídricos y así mismo combatir la contaminación que produce el gas carbónico y otros contaminantes, defender a las diferentes especies de fauna y flora, manejar las basuras adecuadamente y otros parámetros muy importantes en ese sentido. 

No cabe duda de la indiscutibilidad del tema. Todo queda corto, nada es suficiente mientras haya un mínimo indicador de daño en la naturaleza.

Ahora, introduzcamos en esta reflexión otro factor ambiental determinante en todos los demás y se trata de la educación de las personas y también el compromiso social desde el aspecto individual hasta lo concerniente a las grandes empresas o proyectos y es en ese punto donde radica la mayor complicación porque toca las decisiones humanas, el bolsillo de muchos, la mala información de otros, el resentimiento, el odio, la irresponsabilidad de tantos actores que salen a reclamar, demandan y generan líos judiciales pero no miran hacia adentro su propia responsabilidad en el tema. No es difícil percibir cómo distintos grupos se olvidad de su compromiso y responsabilidad y en vez de trabajar y cumplir, se dedican a utilizar la realidad del dolor para sacarle partido, ignorando la situación global de la que también son responsables. El paro de algunos transportadores, hace unos días, lo mostró claramente, o la forma como algunos educadores se dedican a alterar el equilibrio del día a día, sometiendo a los niños a perder muchas horas, de las pocas que tienen activas, además negándose a ser evaluados y calificados, porque son intocables, y qué decir de empresas como Caracol o RCN que insisten en la producción, emisión y venta —a otros países— de novelas y series amorales, violentas y apologizantes del delto y la sevicia que despierta la sangre y la violencia. Uno se pregunta: ¿Eso es cuidar el ambiente?

Y que tal la deshonrosa carta de presentación de tantos de los políticos, legisladores, jueces, magistrados y otras personas imbestidas de alguna autoridad, que abusan, roban, asesinan, se prestan para torcer y fracturar a la justicia ¿Ese es un ambiente sano? O abrir las páginas de redes sociales y encontrarse con toda clase de mentirosos, defamando sin escrúpulos, afirmando lo que sea sin tener el más mínimo sentido de responsabilidad, amén de la vulgaridad y la falta de educación, hasta el punto de tener arrinconados a los pocos que aún se atreven a hablar duro para defender principios y valores que no aguantan mucha discusión inteligente. La música estridente, monótona, sin ninguna gracia y las letras vulgares, en fin, la gran pregunta: ¿Eso es defender o formar para defender al ambiente? Nada es aislado, nos falta mucha coherencia. 


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