Jueves, 18 Jul,2019
Editorial / MAY 16 2019

Calma

Turno para el presidente de la República, de él esperamos la calma que no tuvo el fiscal para que nos diga a los colombianos si es exageración o realidad que en Colombia se consolidó un estado de cosas antijurídicas.

Decidieron los magistrados, de la sección de revisión de la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, no extraditar y ordenar la liberación inmediata de Jesús Santrich, cerebro de las Farc, aduciendo que no hay claridad sobre la fecha exacta de la comisión de los delitos que se le imputan al jefe guerrillero. Este pronunciamiento ha sacudido y puesto nuevamente al país a discutir, opinar, especular y actuar, desde dos orillas diametralmente opuestas y altamente pendencieras. 

Como suele ocurrir, de nuevo Colombia se divide entre buenos y malos. Quienes comparten la figura y los alcances de la ley estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz, son tildados de inmorales y amigos de la impunidad por quienes se oponen a este escenario, quienes a su vez son rotulados, por parte de quienes sí apoyan la JEP, de guerreristas. Ya había sucedido con el plebiscito por la paz, el discurso mediático y social separó a los votantes en dos grupos: amigos y enemigos de la paz.

En medio de esa polarización, atizada con perversidad desde cada una de las dos orillas por legisladores, líderes de opinión y hasta funcionarios de alto nivel, y que solo atraso y desgracia le ha traído al país, están las víctimas de los hechos más dolorosos de nuestra historia. Las declaraciones, decisiones y acciones de las próximas horas deberían ser pensando en la estabilidad social del país y en ningún caso para satisfacer vanidades personales o alimentar el espíritu de francotirador que habita en los amigos de la división.

Acertó el señor fiscal General de la Nación al renunciar, así tenía que ser. No era posible que con la misma mano que avaló la solicitud de captura de Santrich, tuviera que firmar la boleta de libertad. En lo que no atinó fue en las palabras que usó para despedirse; la dignidad que ostentaba y la responsabilidad que sobre sus hombros recaía, ameritaba mayor serenidad.

No le hace bien al país, ni a las víctimas de tanto conflicto social, varias de las frases pronunciadas por Martínez Neira. Decir que los colombianos quedamos expuestos frente al crimen; o que la reincidencia en el secuestro y la extorsión, entre otros delitos, podrá convivir con los privilegios de la justicia transicional, resulta apresurado. También es prematuro e incendiario haber dicho que en adelante los delitos permanentes del narcotráfico no podrán ser investigados por la justicia ordinaria y se juzgarán por la JEP con un sistema de beneficios, pese a que el colectivo social está amenazado como nunca por el tráfico de drogas.

No menos provocador, por parte del fiscal, fue haber asegurado que se abrió una puerta falsa para restringir la extradición en nombre de la paz, y haber invitado a los ciudadanos a movilizarse dizque para restablecer la legalidad en Colombia y para defender la paz. Una cosa, señor fiscal, es la rabia natural que produce ver a un victimario esquivar la justicia y otra, muy diferente, pensar y decir que todo está perdido e insinuar que se debe producir una rebelión masiva en contra de la institucionalidad. 

Turno para el presidente de la República, de él esperamos la calma que no tuvo el fiscal para que nos diga a los colombianos si es exageración o realidad que en Colombia se consolidó un estado de cosas antijurídicas, lo cual sería gravísimo; también que avale o no la tesis del exfiscal que aseguró que estamos pasando por el momento más aciago en lo que tiene que ver con el cultivo y tráfico de drogas ilícitas, y si es cierto que la decisión tomada al interior de la JEP hizo trizas la cooperación judicial internacional. Y mientras eso pasa, mientras la marea baja y sabemos qué fue lo que realmente dejó al descubierto este tsunami que sacude el sector de la justicia, calma, mucha calma, especialmente a los promotores del odio.

NOTICIAS RELACIONADAS


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net