Se acerca el cincuentenario del departamento, se oye hablar de comisiones de notables, de funcionarios, de invitados, de historia, pero seguimos discutiendo sobre nuestro futuro con cifras ajenas, y sin el conocimiento de nuestros números estratégicamente, amen de la aprobación de un plan de desarrollo que por la cronología será el último que contendrá política publica y ejecución para cuando llegue la fecha.
Toda comparación molesta, pero el ejemplo como maestro allende nuestras fronteras, y en algunos casos debe servir de paradigma de lo que podemos lograr. En nuestro comienzo poético tenemos grandes realizaciones, las vías terciarias hoy deterioradas, la electrificación, potabilización, en fin, con el crecimiento de habitantes podemos medir parte de nuestro progreso. Pero pareciese que estuviésemos esperanzados en otro milagro para reiniciar el camino que nos espera con la integración regional, y con la futura regionalización.
Es necesario tener una identidad en la vocación económica del departamento, consolidarla no se hace de la noche a la mañana, y todos los sectores trabajando en la misma vía. Recordemos que cuando fuimos potencia cafetera nos tocaron tiempos difíciles para conseguir inversiones y no nos hemos cansado de seguir pasando cuenta de cobro al país con resultados de consuelo. Llorar sobre la leche derramada como en este caso hemos hecho, sabemos que no consigue efecto positivo alguno.
Hacer lo mismo que hacen otros o muchas propuestas a la vez en ocasiones hace perder la contundencia que da especializarse en algo. Obviamente que esta perogrullada ya esta siendo analizada por los cerebros de la tierra y que otros dirán que así como estamos es un buen vividero, pero si queremos subsistir como unidad territorial tenemos que representar un interés real para la nación.
Hace muchos años venimos recabando en convertirnos en un centro estratégico para la logística de exportaciones e importaciones para Colombia en el occidente colombiano.
El pacifico sigue siendo el objetivo de todos, y somos paso obligado para la carga que llega y la que sale. Consolidar o desconsolidar la carga, mantener contenedores y prestar servicios, realizar bodegaje y obviamente dar el soporte administrativo y financiero, puede convertirnos en la plataforma logística que se oye cacarear.
Este es un ejemplo pero debe estar todos los actores comprometidos en lograr el propósito y no solo el respaldo de las fotos y reuniones. Ojala para el cincuentenario podamos tener una ruta clara para darle sostenibilidad a esta entidad territorial.
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