Martes, 16 Ene,2018

Opinión / ENE 14 2018/ Comentarios

Construcción de ciudad

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Jimmy J. Bedoya Ramírez

Colombia a inicios del s. XX contaba con una población de 4.7 millones de personas y en la actualidad posee algo más de 48 millones de habitantes. Su rápido proceso de urbanización es un asunto de gran interés en la evolución de las poblaciones colombianas. En 1938 la población localizada en pequeñas o grandes ciudades era del 31% del total, en el Censo de 2005 alcanzó el 76%.

Henry Lefebvre, filósofo francés, expone que la ciudad es la proyección de la sociedad global en el territorio. Sobre esto, interesa señalar que los conflictos entre clases, grupos y actores sociales, y las contradicciones en el ámbito de la política se plasman en la estructura y forma urbana. 

Infortunadamente las ciudades de Colombia en forma general crecieron de manera desordenada con una transformación donde primó la modernización más no la modernidad. Nuestras urbes poseen una fragmentación en el espacio urbano que dio paso a zonas marginadas y esto aumentó su desigualdad social en el territorio que conforma la ciudad, afectando sin duda los procesos de convivencia y seguridad ciudadana en su entorno.

La mejor manera de incidir en la construcción de ciudad parte de retomar la relación entre localidad y conflicto, lo cual implica reconocer que las ciudades son escenario del consumo y la diversión, de la exclusión y del desarrollo de la ciudadanía, de la participación y de la violencia, de la creación y de la alienación, de la producción y la distribución de bienes y servicios. La construcción de ciudad se circunscribe en la apuesta por fortalecer procesos democráticos y de integración ciudadana. La ciudad debe ser entendida como un proyecto común, con origen en sus fuerzas vivas que tienen que resolver los problemas más apremiantes de la población que los comparte y los hacen suyos.

La construcción de nuestras ciudades debe pasar por reconocer la dialéctica existente entre las propuestas planteadas en los programas de gobierno local y el desarrollo de las mismas como políticas de la administración.

Es así que se debe pensar la ciudad para sus ciudadanos desde una mirada planificadora de futuro acompañada de acciones concretas que valoren, entre otros, el espacio público, las iniciativas sociales y las propuestas de convivencia y civilidad. 

Como concluía Thomas Moro en su libro Utopía, en las ciudades se debe imponer la solidaridad y la búsqueda de la felicidad, que solo es posible si se renuncia a lo personal por el bien común, siendo esta la mejor forma de vida posible, donde los intereses particulares no prevalecen y son sustituidos por lo colectivo y lo público. Finalmente, una ciudad que tiende a la anomía es un lugar que se encuentra al borde del suicidio, en nuestras ciudades no nos encontramos ante la crisis de ´la ciudad´ sino ante el desafío de ´construir ciudad´. 

@TcBedoya


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