Hace más de dos años, en mayo del 2010, se dio a conocer la crisis de crédito de la zona euro, hasta ese momento los problemas de alto endeudamiento y poco crecimiento eran evidentes solamente en Grecia ,seguida de otros países como Portugal, y poco se hablaba de España o Italia, ya que poseían economías robustas. Sin embargo desde ese entonces se evidencio uno de los principales problemas de la unión monetaria y era su falta de unión fiscal.
Una unión fiscal aglomeraría el cobro de impuestos de países prolijos como Alemania y de no tan ricos como Grecia, además proveería una base para la emisión de deuda de la zona euro como un todo.
Sin embargo la adopción de esta propuesta significaba un suicidio político para los dirigentes de los países más ricos del grupo, ya que con los impuestos pagados allí se tendría que solventar los gastos de los demás países miembro.
Conociendo el paso paquidérmico de las políticas europeas, la corrupción de su clase política y la vocería de Alemania como país dominante económicamente, era de esperarse que uno tras otro de sus pares fueran sucumbiendo ante sus problemas de deuda, luego de que sus líderes no hicieran lo correcto.
No obstante el sentido común decía que estos harían lo necesario para solventar los problemas de crédito e incentivar el crecimiento, mediante impresión de moneda y disminución de tasas de interés como sucedió en los Estados Unidos.
Pero al parecer el sentido común de los líderes europeos apunta en otra dirección. Alemania impuso a los países con problemas financieros, que adoptaran una política de disminución de gasto radical, asumiendo la austeridad como principal medida de contingencia a los problemas de crédito. Pero esto sin políticas que incentivaran el crecimiento lo único que creo fue un caudal de desempleados y una disminución del consumo domestico que ahora genera una disminución del crecimiento económico.
A diferencia de los estadounidenses que adoptaron una política de inyección de liquidez a la economía y facilidad del crédito con tasas de interés cerca de cero, los alemanes solo han querido que sus vecinos europeos disminuyan su gasto público. Esto es muy fácil de decir para Alemania cuyos principales ingresos provienen de las exportaciones y cuya economía es boyante, hasta ahora.
Esta postura de Europa desemboco en que sus ciudadanos se dieran cuenta por fin, de que sus líderes no hacían lo suficiente, y de que el agua sucia de deuda en la que están sumergidos subirá poco a poco, si no se adoptan las medidas de estimulo económico necesario.
Ahora dos años después la austeridad sin estímulo genero más problemas de deuda, Grecia ha sido rescatada por segunda vez y España ha solicitado ayuda al banco central europeo para recapitalizar sus bancos con un préstamo de 100 mil millones de euros. Los costos de endeudamiento para estos y otros países como Italia y Francia suben por el temor de que la enfermedad siga esparciéndose por toda la zona euro.
Parece increíble que la ineficacia e ineptitud política aunada a una falla estructural tengan al viejo continente ad portas de una desintegración de su unión monetaria, el no haber adoptado las medidas que eran necesarias por temor a perder votos, ha llevado a que sus problemas sigan creciendo y que pareciera que todos sabemos quienes van a ser los sacrificados menos ellos mismos, como una crónica de muerte anunciada.
La semana que termino, dejo resultados negativos en algunas de las acciones más representativas de la bolsa local como Ecopetrol y Pacific Rubiales que bajaron un 2.05% y 0.45% respectivamente. El índice General de la Bolsa de Colombia, Igbc, bajo un 0.66% cerrando en 14.036 puntos.
Los principales índices de la bolsa de Nueva York cerraron con números positivos. El índice industrial Dow Jones subió un 3.56%, cerrando en 12550 puntos. El índice tecnológico NASDAQ termino en 2860 puntos con un aumento del 4.11%. Y el índice S&P500 subió un 3.55%, cerrando en 1324 puntos.
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