Editorial / Enero 07 de 2010 / Comentarios

Asesinatos más suicidios en el Quindío

En el país se conoció ya información sobre la tasa de homicidios durante 2009. Según las estadísticas fue la más baja en 27 años, aunque Medellín , ‘Ciudad de la Eterna Primavera’, creció en 64%.

El más bajo listado en muertes violentas durante casi tres décadas no deja de ser una buena noticia para el país, sin embargo, más de 43 asesinatos por día en Colombia dejan mucho que desear. Con razón el informe nacional entregado por la Policía es agridulce. El asesinato es un delito abominable y resulta que comparado el informe de ahora con los delitos del mismo tenor cometidos en el 2008, la reducción de estos casos fue apenas del 2%, porcentaje que puede aumentarse cuando se sumen las cifras de Bogotá, donde este mismo delito creció en un 11% el año pasado, cuando fueron asesinadas más de 1.600 personas.
Los datos no son tan buenos, lo cual no quiera decir que no haya sea digno de encomio el esfuerzo de la Policía Nacional. El general Óscar Naranjo director general de la Policía Nacional ha tratado por todos los medios, interpretando la voluntad del gobierno y el inflexible deseo suyo de mejorar las condiciones del país, porque sean cada día menos los asesinatos en Colombia. Por eso hay que alabar con vehemencia el trabajo de la Policía, aunque no se pueda lograr el ideal para una patria tan digna de mejor suerte como la nuestra.

A nosotros en el Quindío nos preocupa sobre manera tantas muertes violentas, tanto asesinato casi a diario. Muy pocos fueron los días en blanco en la página judicial de La Crónica del Quindío. La acción de asesinar se dio casi todos los días en el departamento durante todo el año anterior y el ideal, en un paraíso como el que decimos tener los quindianos, es que no se presentaran o que fueran muchos menos que los que están registrados en los cuadros estadísticos regionales. Las manos criminales —los que matan— asesinaron en el 2009 a 247 personas y esa cifra muestra 40 muertes violentas menos que en el 2008. ¿Casi un 15% menos? Obviamente un indicador que favorece a las autoridades de policía. Para la institución nacional mostrar cuadros con menos delitos de este calibre le resulta plausible. Y si se miran otros detalles del caso regional, como el que nos indica que esta resulta ser la cifra de asesinatos más bajita desde 1993 según el informe oficial entregado por el comandante del Departamento de Policía Quindío coronel Juan Manuel Sarmiento Navas, todavía más importante para la policía. Lo que pasa es que el espíritu pacifista de la mayoría de los quindianos va más allá en su imaginación y en ese orden de ideas todavía no alcanzamos a superar las cifras que queremos ver en las estadísticas.

El Quindío es como una mecha con pólvora y cerca de la cual hay mucho travieso, inquietos a quienes les gusta emplear el fósforo para hacer que explote el detonante. Nunca aquí se le prestó en diez años, la adecuada atención al problema social derivado del terremoto del 25 de enero de 1999. Revoltosos con mañas criminales vinieron a dar al departamento; llegaron con el fin de pescar en río revuelto y por su puesto emigraron muchos, pero otros tantos se quedaron porque vieron abonado el terreno para la cosecha y de ahí se han venido sacando cultivos.

Ya se tiene el dato exacto de la población apta para votar. Clarísimo, eso sí es como lo primero que los empresarios electorales tienen que saber y a todos nos conviene el importante dato, pero otras estadísticas, como las que tienen que ver con la pobreza en que se debaten miles de familias en el departamento, se revelan poco. Con regalos de baja calidad y con fines electorales se manejan ese tipo de problemas en tiempos como el actual, empero no hay nada de fondo en la solución real que debe darse a los problemas sociales del departamento y muchos de los asesinatos y de los conflictos familiares. Los suicidios que tampoco se tratan con el cuidado en el Quindío, provienen de la miseria, pero también de la pobreza moral que nos invade.

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