Martes, 16 Oct,2018

Opinión / JUN 13 2018

Cuidar a la familia

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

¡Como es de importante la familia! Sin duda alguna el valor de ese conjunto de personas unidas por diferentes factores y que comparten la vida, a través del cariño y fortalecidos por cada momento, cada día de vivencias, sueños, triunfos o fracasos, retos, ilusiones, salud o enfermedad, convivencia intergeneracional, es un regalo de la sabiduría del Señor. 

El núcleo básico de la sociedad sí es la familia. Las exigencias de flexibilidad y amplitud de conceptos han ido imponiendo un nuevo concepto en su conformación y hoy es innegable que la familia no siempre está compuesta heterogéneamente, hablando de género: pero sí es invariable que nunca falte la lealtad, el respeto, el amor y la solidaridad; ninguno de esos valores puede desaparecer pues significaría un pilar que se fractura en su base. En este mundo, cada vez más globalizado ya “unirse al vecino”, como podría ser el consejo de algunas personas, es cada vez menos real. Se necesita entender que los miembros de la familia pueden ir sumándose desde distintas latitudes y por ende con disímiles costumbres y formas de ver las cosas sin que eso signifique que son ‘menos buenos o más malos’; ni mucho menos enemigos o intrusos y en ese sentido la consideración se impone, no solo como una consecuencia lógica de la buena educación, también por la realidad misma que imputa que nadie es más que otro y todas las culturas merecen el mismo respeto: tanto el que llega a una familia, como los que lo reciben están ejerciendo un acto de prudencia y total respeto de tal manera que se deben integrar sin traumatismos innecesarios, sin prepotencias absurdas, sin complejos de ninguna clase —ni superior ni inferior—: cada ser tiene un lugar y unas características que nadie tiene derecho a juzgar o atacar solo por asuntos personales. La vida da muchas vueltas.

¿Cuántos hogares tienen hoy a sus hijos unidos a personas de otras latitudes?, ¿cuántas familias están separadas físicamente por la inmensa geografía del planeta?, ¿cuántas uniones están hoy vigentes sin ritos de ninguna clase?

Nadie tiene derecho, ni por edad, género o ‘poder intelectual o económico’, a ofender o interferir con ánimo destructivo o desobligante a otro adulto de su grupo —el tema de los menores tiene algunas características particulares pero nunca se aparta del respeto—. Esta época de contienda política o deportiva es un buen momento para reflexionar y poner a la familia por encima de cualquier otra consideración.

[email protected]

NOTICIAS RELACIONADAS


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net