Opinión / Septiembre 27 de 2012

De EPA, merecemos respuestas

Jemay Parra Moyano
 

Resulta inaceptable que ya próximos a iniciar el mes de octubre, los ciudadanos sigamos desconociendo cuál es la actual situación de Empresas Públicas de Armenia, EPA.

El 1 de enero del presente año se reasumió la prestación del servicio de aseo y sin embargo a la fecha, transcurridos ya siete períodos de facturación y recaudo, desconocemos los resultados de la operación directa del servicio. El gerente para la época de la retoma anunció en muchas ocasiones que la rentabilidad estaba garantizada si se contaba con el 70% de los usuarios, ante el temor que por aquel entonces existía de que pudiera surgir la competencia de otro operador.

Si esa aseveración era correcta y ante la permanencia del 100% de los usuarios, debiera pensarse que la rentabilidad estaba garantizada y que el resultado del ejercicio en la prestación del aseo, solo podría tener cifras exitosas.

Pero si estos postulados se cumplieron ¿Por qué EPA no ha hecho un informe de tan halagüeños datos? ¿Cómo avanza el proceso de reducción de las cargas prestacionales, que tanto cacarearon serían voluntarias y concertadas? ¿Dónde quedó la denuncia de la convención colectiva que el anterior gerente había anunciado y, a la que pronto podrían vincularse los nuevos trabajadores del aseo? ¿En qué instancia está la venta de los activos improductivos? ¿Se trasladaron vía tarifa, utilidades inexistentes? ¿Cuánto queda de los $21.000 millones que fruto de la venta de Telearmenia se reservaron para el pasivo pensional y cuándo se acaban? ¿Podrá EPA cumplir con los compromisos adquiridos para fondear el pasivo pensional con $ 9.200 millones de pesos más?

Las respuestas claras a estos interrogantes y la necesaria información sobre el estado de las negociaciones con las empresas afines a Servigenerales S.A. E.S.P., para propiciar la salida de Empresas Públicas de Armenia de Aquaseo S.A. E.S.P. son vitales para conocer si la actual administración logró o no dar un timonazo en el manejo de la entidad o si, muy por el contrario, el precipicio se avizora a muy escasos metros.

Nadie discute que la situación de EPA era muy difícil al comienzo de este mandato, pero a esta altura del cuatrienio el silencio de la administración y de las directivas de la empresa prestadora de servicios públicos, no puede excluir al actual gobierno de la responsabilidad por la no toma de urgentes decisiones que al parecer a la fecha no se han implementado.

El problema de un eventual desastre de Empresa Públicas de Armenia no puede terminar siendo excusado por el argumento de que EPA se habría convertido en una bomba de tiempo, también tendrá que evaluarse si pudiendo, la misma no fue desactivada de manera eficaz y oportuna.

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