Cada día nos está tocando vivir de noticia en noticia; de suceso en suceso, todos cargados de sorpresas, de un desenvolvimiento sorprendente y que deja mucho que pensar, como ha sido la connotada reforma a la justicia y su final que ha dejado perplejo a más de uno, con manifestaciones de una y otra parte, que nos llevan a pensar que lamentablemente estamos ante un Congreso irresponsable, cínico y hasta burlesco, donde aparece quien dijo que había firmado sin leer y que es nada más y nada menos, que el presidente de la Cámara de Representantes, Simón Gaviria y donde cada cual se lava las manos como mejor le convenga, así la opinión pública esté enardecida, asombrada y desilusionada además, de este circo de la legislación de nuestro país.
No bien acabamos de pasar este trago amargo, cuando la Honorable Corte Constitucional, señaló después de definir una demanda contra un artículo de la ley de seguridad ciudadana, que no se puede penalizar la dosis mínima de drogas. Así lo determinó el alto tribunal, al estudiar una demanda contra el artículo 11 de la Ley 1453 del 2011. El demandante David Delgado, le pidió a la Corte Constitucional declarar inexequible dicho artículo porque en su criterio, “la norma desconoce la dignidad de la persona humana y atropella el principio de autonomía de las personas y el libre desarrollo de la personalidad”.
No sé si los doctos en este tema, compartan el punto de vista del señor Delgado o por el contrario, opinen diferente; nosotros los legos en este tema, no sabemos qué alcance tenga y qué tanto afecte a los adictos el que puedan consumir su vicio sin problema en una dosis mínima, sin acarrearles ninguna sanción.
Esta apreciación se la dejamos a los que saben tanto sobre adicciones, como son los profesionales de la Psiquiatría; estos médicos que a diario tratan y medican a estos seres a los que el consumo de estupefacientes, los ha dejado como un guiñapo humano la mayoría de veces; muchos hemos visto casos demasiado tristes, de personas de toda clase, adultos, adolescentes y hasta niños metidos en ese mundo oscuro y destruidas sus vidas por haber probado alguna vez una sustancia de esas y haber quedado atrapados para siempre. En el mundo de las adicciones, hay padres de familia, hay profesionales que gastaron largos años de su vida capacitándose en una profesión, para verse luego como unos fracasados por culpa de este flagelo. Que sea positivo el pronunciamiento de la Honorable Corte, no se sabe hasta dónde.
El demandante señor Delgado, que logró esta determinación del alto Tribunal, dice irónicamente que “la norma desconoce la dignidad humana y atropella el principio de autonomía de las personas y el libre desarrollo de la personalidad”.
¿Cuál dignidad si ésta se las acabó la droga? ¿Cuál libre desarrollo de la personalidad? Una personalidad minada, destruida, vuelta un caos por las famosas adicciones a la: marihuana, cocaína, heroína, etc. Si el drogadicto es un enfermo, ¿por qué darle facilidades para la consecución de las causas de su enfermedad? ¿Por qué no legislar para que las entidades de salud los traten, los desintoxiquen, los ayuden a salir de la oscuridad en que se ha convertido su mundo?
“¿Será que buscan estos políticos liberar las drogas para idiotizar a los jóvenes y luego utilizarlos como esclavos para otros fines? Un ciudadano drogado no piensa, no tiene la libertad de elegir, solo hace lo que dice su proveedor”(Dr. Claudio Alejandro Eyzaguirre )
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