Martes, 25 Sep,2018

Opinión / FEB 13 2018

El Congreso que necesita Colombia

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Esta campaña electoral está llegando a su fin, en 27 días podremos elegir a quienes nos representarán en el Congreso de la República y de acuerdo con la normatividad existente y con el pretexto de consolidar la democracia, los únicos requisitos para ocupar una curul en el legislativo, además de lograr los votos suficientes, es ser colombiano de nacimiento mayor de 30 años para el Senado y tener más de 25 para la Cámara de representantes. 

Conocer los asuntos del Estado, su funcionamiento, su dinámica, su ordenamiento político y jurídico; ser abogado o entender de leyes, aunque allí es donde se legisla, son atributos que muy pocos poseen, de ahí que un gran número de congresistas no tengan el perfil ideal, ni las competencias académicas o intelectuales requeridas para ser un legislador eficiente. Es por eso que en su mayoría los ‘padres de la patria’ han sido ajenos a las reformas estructurales que el país requiere con urgencia en sectores tan sensibles como el agrícola, el sistema de seguridad social en salud, el pensional, la educación superior, el laboral y la justicia. Pero además no hay un claro compromiso con los ciudadanos, pues los congresistas terminan con mucha más cercanía con el gobierno nacional y los grupos de poder que con la misma comunidad, siendo ésta la que les abre las puertas a esas instancias privilegiadas. Adicionalmente algunos episodios de corrupción articulados desde la actividad congresional, han aumentado el desprestigio, la desconfianza y la pérdida de credibilidad en los legisladores, por lo que los ciudadanos terminan por creer que las promesas de campaña no se cumplen, que el apoyo del político es efímero mientras que los problemas de la comunidad son permanentes. Es evidente que el actual momento histórico del país, requiere más que nunca de congresistas serios, con responsabilidad social, honestos, íntegros, con capacidad de liderazgo, formados en la academia y con las competencias suficientes para su desempeño en los debates y discusión de los proyectos que ocupen la agenda del Congreso. Sin embargo lo que estamos viendo es todo lo contrario, a excepción de dos o quizás tres candidatos, una contienda electoral mediocre, carente de argumentos serios, no existen propuestas que saquen al país de la creciente corrupción administrativa, que le quite los privilegios como la casa por cárcel a los corruptos y que se endurezcan las penas para acabar con las estructuras de contratación direccionada que sólo busca enriquecer a los dueños del poder político. Por eso es imperativo darle el valor real a la democracia a través del voto transparente, por medio del cual todos los ciudadanos puedan construir el presente y el futuro de Colombia, de ahí la importancia de votar responsablemente, con la certeza de elegir congresistas comprometidos con nuestra región y el país, de tal suerte que con el voto se pueden disminuir tanto la concentración excesiva de poder político como los abusos del mismo, es simple, el 11 de marzo hay que votar a conciencia.

 

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