Sabado, 18 Ago,2018

Opinión / JUN 13 2018

El temor a todo

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A veces me doy cuenta en mi consulta que las personas tienen más temor del que se imaginan, ¿Será que somos muy miedosos? O ¿será que no nos enseñaron a afrontar el temor? 

A veces me doy cuenta en mi consulta que las personas tienen más temor del que se imaginan, ¿Será que somos muy miedosos? O ¿será que no nos enseñaron a afrontar el temor? 

Las personas tememos a muchas cosas, a las alturas, a los animales, a la oscuridad, a la soledad, factores fóbicos racionales e irracionales. Pero además tememos a cosas como: terminar una relación, decir que no, dejar a esa pareja que nos perturba, decidir un cambio, renunciar a ese trabajo que nos estresa, en fin. 

Son muchos los factores que nos aterran y esta energía se convierte en limitante física y emocional a la hora de tener equilibrio y fortaleza, he llegado al análisis de que realmente a lo que más le tememos es al cambio y a encontrarnos en nuestra vida con cosas inesperadas o que en algún momento nos saquen de nuestra zona de confort.

Como seres humanos estamos llevados significativamente a procesos de costumbres y hábitos estables, nos acostumbramos y normalizamos las situaciones, las personas por temor se acostumbran a situaciones negativas como el maltrato emocional y físico, a trabajos que no generen satisfacción, a personas negativas y relaciones patológicas, esta costumbre es completamente perjudicial y genera en nosotros más temor a enfrentar el cambio, alejándonos siempre de las decisiones positivas para nuestra vida.

Lo anterior es una realidad de la vida y lo veo en el espejo humano que tengo en mi consulta; las personas se quejan por su relación, trabajo, miedos, y situaciones, pero al mismo tiempo plantean que es muy difícil para ellos tomar una decisión distinta y cambiar su vida y prefieren quedarse ahí en lo que ya conocen.

Tal vez la frase ‘es mejor malo conocido que bueno por conocer’ posicionó en nosotros una distorsión de pensamiento que hoy vemos reflejado en la gran incapacidad que tenemos para el cambio y para conseguir lo nuevo.

Deberíamos reflexionar y entender que no todo lo desconocido es malo, que podemos afrontar la vida con todos sus cambios, que podemos acomodarnos y tener retos que nos saquen de esas zonas peligrosas, que podemos soñar con crecer y dejar el temor, siempre podemos conseguir lo que sea necesario para lograr ese bienestar emocional que tanto necesitamos. Somos dueños de nuestros pensamientos y conductas podemos salir de la cárcel del temor y disfrutar de la libertad de pensar en grande.

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