Armenia es una ciudad intermedia que manifiesta ya, con sus cerca de 300 mil habitantes, problemáticas de una metrópoli como Bogotá, o de las grandes urbes como Medellín o Cali.
A fenómenos sociales como la indigencia, inseguridad, microtráfico, prostitución, entre otros, se le suma el desorden vial que cada día afecta a los ciudadanos.
Es por ello que es oportuno adelantar una serie de análisis de la situación actual del tránsito, para darle a conocer no solo a las autoridades respectivas sino a toda la comunidad, las causas y efectos de un tema que cotidianamente se debate en las calles de la capital quindiana.
En tal efecto, son diversos los casos que denuncian los cuyabros en cuanto a tránsito, los cuales van desde los insoportables trancones, malla vial deteriorada, abusos en el parqueo hasta la tan recalcada falta de inteligencia vial.
Siendo así, podemos centrar este primer debate reiterando sobre el informe publicado ayer por La Crónica del Quindío en el que se denunció el total y lamentable abandono que registra la pista temática de tránsito.
Es esto una prueba del desorden y el desinterés que se tiene para lograr una ‘ciudad más amable’, así se hayan direccionado los esfuerzos en el tan publicitado proyecto que ya lleva varias vigencias de labor.
Lo primero a lo que una sociedad debe acceder para ser organizada es a la educación, por lo tanto una civilización sin conocimiento está condenada a estar en constante conflicto y manifestando sus mismos errores.
El ser humano primeramente se debe educar, así que el proyecto que expusieron solo hace un año Setta y EPA, el que se insinuaba como el epicentro de la educación vial de la ciudad y que incluía a los más pequeños, se mostraba a su vez como una buena y acertada apuesta.
Esa fue una inversión de $93 millones, —algunos dirán que es mínima—, que hoy está echada a la basura. ¿Cómo se invierte en una iniciativa que no contempla una política para su eficiente desarrollo?
El objetivo de la pista era promover la conciencia vial a través de la enseñanza de las normas de tránsito, incentivando conductas como los valores cívicos, la prudencia, responsabilidad, tolerancia y el aprendizaje dinámico e interactivo, finalidad que se degeneró en maleza, abandono y desinterés.
Si bien esta albergaría en un comienzo a los niños de las instituciones de la ciudad para irlos educando, la propuesta concebía también que en ella se pudiera adelantar la práctica para los nuevos conductores de motos. Este fin fue absorbido por el matorral y la indiferencia.
Este hecho nos lleva a preguntarnos: ¿Cuántos proyectos u obras están en abandono o han sido desechados, a pesar de que en el pasado fueron objeto de considerables inversiones? Ya en las últimas semanas hemos mostrado en nuestras páginas otras iniciativas que están en similares condiciones, como ha sido el caso del gimnasio biosaludable en inmediaciones del estadio Centenario.
Craso error no tener políticas públicas que perduren en el tiempo, como la de consolidar entre los armenitas una conciencia vial, pues poco se piensa en el bienestar general y se inclina más es en el interés particular.
Más lamentable es que mientras se pierde un espacio interactivo y educativo, la falta de conciencia vial y abusos se siguen presentando, solo basta con ver que el parque Uribe se ha convertido en la ‘pista de entrenamiento’ de las academias de conducción para sus alumnos, cuando estas deberían contar con infraestructuras seguras y adecuadas para que el principiante adelante su aprendizaje sin ponerse ni poner en riesgo a otro semejante.
Podemos suponer que la nueva administración y su secretaria de tránsito desconocía la pista que ayer develamos, que el abandono data de tiempo atrás, y que esta solo prestó el servicio por un par de meses, no obstante serán las autoridades de vigilancia y control las que deben investigar y aclarar lo que ha pasado allí.
Este no es un señalamiento a la administración, es por el contrario una tarea que tenemos los medios de servir de puente entre la comunidad y los gobernantes, pues la prioridad es el interés general. Consideramos que con los meses de empalme y los cinco ya transcurridos de mandato, ya se conocen los proyectos e iniciativas que son preponderantes para los cuyabros, porque si no es así en pocos meses estaríamos publicando, así suene absurdo, un informe sobre el abandono, del centro de salud Uribe.
Finalmente, se deben abrir espacios para educar al ciudadano en relación con la educación vial, siendo esto el primer paso para superar este ya desesperante caos que experimenta Armenia.