Lo sucedido en estos días con el transporte público, especialmente en Bogotá y Manizales, con disturbios de gran magnitud, aprovechados por vándalos y politiqueros para sacar provecho personal y electoral; o simplemente para generar caos y desprestigiar al Gobierno, quién sabe inspirados y pagados por quién, tiene un único calificativo: falta de planeación.
En el caso de Bogotá, desde la creación de Transmilenio se habló de chatarrizar determinada cantidad de buses y busetas, para racionalizar el parque automotor de la capital, descongestionar el tráfico y mejorar su calidad, bajo la modalidad de comprar el Distrito Capital los vehículos viejos por determinada suma comercial y pagarlos en efectivo o con acciones de la nueva empresa. El procedimiento se encargaron de dilatarlo los empresarios del transporte, porque a ellos no les importa sino lo que cada vehículo paga por afiliación, sea viejo o nuevo. Y las autoridades no tuvieron la entereza administrativa ni la organización financiera necesarias para ejecutar el proyecto de inmediato. O los funcionarios responsables se dejaron intimidar o se vendieron. Ahora, cuando quisieron hacer efectiva la medida, los propietarios de buses y busetas tenían sus aspiraciones económicas crecidas…y ahí fue Troya. Con el agravante de que el conflicto se generó en vísperas de elecciones parlamentarias y presidenciales, cuando resultan leguleyos, mafiosos, politiqueros, subversivos y malos vecinos nacionales, dispuestos a financiar el caos para pescar en río revuelto.
En el caso de Manizales, el sistema TIM sin duda es excelente. ¿Qué pasó? Que lo anunciaron con demasiada anticipación y lo dieron al servicio precipitadamente. ¿Cuál hubiera sido la estrategia lógica? 1- Instalar la tecnología; 2-disponer de un inventario de tarjetas inteligentes suficiente para varios meses; 3-capacitar al personal que habría de venderlas; 4-informar ampliamente el itinerario de las nuevas rutas establecidas, para evitar el despiste de los usuarios; 5-dejar unos días opcional el pago con dinero o tarjeta, antes de imponer el nuevo sistema; 6-definir claramente la forma de pago a los propietarios de vehículos; y 7-establecer el salario de los conductores y los días de pago. Y, ahí sí, arrancar. ¡Ah! Y esperar a que pasaran las elecciones, en cumplimiento del 11º mandamiento: no dar papaya. Las cosas se hicieron a medias y los resultados fueron la inconformidad de usuarios, conductores y propietarios de vehículos, y el desorden, que aprovecharon desadaptados y políticos adversos al gobierno de Manizales, los unos para hacer daños y los otros para capitalizar electoralmente el descontento.
No se justifica que después de 50 años de haberse creado la planeación en Colombia, todavía se cometan tonterías con tan graves consecuencias, por hacer las cosas a ciegas, como quebrando una piñata.
A propósito de planeación, y para doblar la doliente hoja, al campesino que iba a tener su décimo hijo le increpó el médico del pueblo: ¿Yo no le dije, hombre, cómo planificar la familia? A lo que contestó: Si, doctor, pero como nosotros somos tan pobres mi mujer hace los condones de crochet.
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