Domingo, 17 Dic,2017

Editorial / ABR 21 2017/ Comentarios

El gran hermano te vigila

Si no se controlan las redes sociales, vamos a terminar en caos y anarquía social, que pueden degenerar en una violencia generalizada.


Las redes sociales se convirtieron en un enorme vigilante de la sociedad, unas veces en bien de ella, pero la mayoría en deterioro de la vida de los seres humanos, de los países y de la unidad de la nación, por su libertinaje sin control, la irresponsabilidad de muchos de quienes están en ellas y la irrupción inigualable de mentiras, falacias, insultos y amenazas.

Dos hechos recientes, la entrevista de los expresidentes Pastrana y Uribe con el presidente de los Estados Unidos Donald Trump, para hablarle mal al hombre más poderoso del mundo del proceso de paz en Colombia y pedirle frenar las ayudas al país; y las amenazas del señor Josué Martínez, oriundo del municipio de Génova, pero residente por mucho tiempo en el corregimiento de Barcelona, municipio de Calarcá, en el Quindío, contra el presidente de la República Juan Manuel Santos y contra todos aquellos que apoyan el proceso de paz en Colombia.

Hubo un momento, esta semana, que no se sabía si era verdad o mentira la reunión de los expresidentes con Trump, pues las redes sociales se encargaron de coger la noticia y darle un tratamiento de opinión absolutamente lesivo, distorsionando e inventando por doquier, y haciendo viral comentarios a favor y en contra que parecían, a la luz de cada cibernauta, verdades irrefutables, tanto que las compartían como reales.
Volvimos a los momentos de tensión de la campaña del ‘sí’ y el ‘no’ en el plebiscito por la paz, de las mentiras que hizo alarde el gerente de la campaña del ‘no’, el doctor Juan Carlos Vélez, y de algunas fastidiosas opiniones de los políticos del ‘sí’, que finalmente confunden a la gente. Y en medio de ese maremágnum de idioteces, apareció el youtuber del Quindío, el Josué Martínez, amenazando al presidente Santos, diciendo que había que matarlo, y que una decisión igual se debería de asumir con todos aquellos que apoyaron y apoyan el proceso con las Farc para la terminación del conflicto armado.

Esos son apenas dos temas en las redes esta semana, pero en realidad cada día es peor la situación. Aún circulan, como si fueran verdad, las mentiras de la campaña del plebiscito por la paz, como aquella que le van a quitar, a través de una ley, parte de las pensiones a los colombianos para pagarles un sueldo a los guerrilleros. Lo más preocupante es la profunda ignorancia del pueblo colombiano que se deja llevar por estas falacias. Hay aquí un alto riesgo social, que puede terminar en odios, estafas, profunda división social, enemistades y violencia sin control.

Es lamentable que muchos líderes políticos tienen contratados grupos completos, infortunadamente casi todos comunicadores sociales, para mover las redes sociales con esas falacias, insultos y provocaciones, tratando de posicionar una idea con intereses personales, sin importar para nada el bienestar colectivo. Esa es la sociedad moderna, la que predijo hace 70 años Georges Orwell en su novela 1984, cuando nos habló del gran hermano que nos vigila y la masificación de la información y la opinión. 

Orwell nos hablaba de la vigilancia total por parte del Estado, un Estado Policía, que nos controla. Hoy, es verdad, nos vigila el Estado y nos trata de controlar, pero esa visión se salió de madre con las redes sociales y quienes tratan de controlar son los cibernautas, provocando caos y anarquía, que no sabemos cómo va a terminar.

Los medios de comunicación somos responsables, en gran medida, de ese caos, por eso, estamos en la obligación de moderarlo, de controlarlo, tratando de dejar los afanes de la chiva y comprobar hasta la saciedad todo aquello que publicamos. Caer en la anarquía es volver al pasado donde el Estado Social de Derecho no existe, donde la ley está ausente y el hombre cae en el error de hacerlo todo, sin control legal ni social, provocando la ira general y la violencia como modelo de solución de los conflictos.

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