Opinión / Noviembre 14 de 2017 / Comentarios

El Quindío necesita volver al Senado

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Jorge Álvarez Villalobos

"Los escaños en el Senado conquistados cada 4 años por los partidos Liberal y Cambio Radical, corresponden a esos bloques por su estructura y mayor poder de convocatoria..."


La reforma política que aprobó la Cámara de Representantes y a la que le restan dos debates en el Senado, incorporó a la dinámica electoral y al ejercicio democrático herramientas importantes para fortalecer los partidos serios, estructurados, con idearios claros y garantizar de paso su permanencia, con las listas cerradas a partir de 2022, año en el que los ciudadanos votarán por las colectividades y no por personas específicas como ocurrirá hasta las elecciones de marzo de 2018.

Este es un paso determinante para evitar la presencia como hasta ahora de mercaderes de la política, que se venden al mejor postor, carentes de dignidad, son visitantes furtivos de los directorios políticos, en búsqueda anhelante de efímeras alianzas personales, traicionando a los partidos donde han logrado alguna notoriedad.

Pero más allá de ponerle fin a esa especie de apareamientos politiqueros, es evidente su impacto colateral que influye directamente en el proceso electoral y político de departamentos como el Quindío, el cual por ser intermedio no aplica en el rango de los más pequeños como Guaviare, Vaupés, Guainía, Amazonas y Chocó, quienes a partir del año 2022 podrán elegir un senador por departamento, con el candidato que logre la más alta votación del total de votos alcanzados para la cámara de representantes, como lo contempla la reforma política; quedando el Quindío por fuera de esa opción.

La otra dificultad radica en que, la lista cerrada al fortalecer aún más a los partidos con estructuras sólidas, literalmente desaparece de la escena democrática a las colectividades que no poseen solidez, y claramente en el Quindío los partidos Liberal y Cambio Radical que son los de mayor poder electoral, frente a departamentos como Antioquia, Valle del Cauca, Cundinamarca y los que conforman el bloque costeño, además de Bogotá, no tendrán la más mínima oportunidad de lograr una curul en la Cámara alta en las elecciones de 2022, pues los escaños en el Senado  conquistados cada 4 años por los partidos Liberal y Cambio Radical, corresponden a esos bloques por su estructura y mayor poder de convocatoria.

Ante esa compleja realidad que trae la reforma política, es claro que más allá de las discrepancias ideológicas, personales y conceptuales de Luz Piedad Valencia y Sandra Paola Hurtado, como lideresas de los partidos dominantes en la dinámica electoral, piensen que la prioridad imperante hoy, es recobrar la representación en el Senado, y aunque es claro que no existe la posibilidad de retornar a la vieja amistad y cercanía que hubo entre las dos, es oportuno eso sí, que ambas busquen el beneplácito de los electores con nobleza y en un gesto de grandeza y amor por el Quindío, hagan un pacto silencioso pero real de adelantar esta campaña sin agravios, sin ofensas, sin buscar la aniquilación del oponente; que primen argumentos, ideas, proyectos y propuestas de bienestar para los quindianos. Esta región se lo merece, pues es mucho lo que les ha dado.   

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