Jueves, 18 Jul,2019
Opinión / MAY 16 2019

Historias de no creer

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Hace 74 años, se firmó la declaración que anunciaba la rendición militar de la Alemania nazi tras la muerte de Adolfo Hitler. Conocido como el Día de la Victoria, el 8 de mayo de 1945 fue elegido como la fecha en la que los aliados declararon oficialmente el fin del conflicto.

 

Los periódicos en Colombia reflejaron el sentimiento popular por la capitulación alemana y el cese de hostilidades. En aquel entonces, el diario El Tiempo anunció en primera plana: “Día de la victoria, Colombia toda participa de la alegría universal”. El editorialista, se sumó a la celebración reafirmando la posición que sostuvo el gobierno nacional durante el enfrentamiento bélico: “Puede Colombia celebrar el triunfo de la democracia y expresar su júbilo por el total vencimiento del nazismo sin remordimientos ni rubores.”

Cuando estalló la guerra, el gobierno no ocultó su posición en favor de la causa de los aliados. En innumerables intervenciones, los presidentes Eduardo Santos y Alfonso López Pumarejo expresaron su rechazo a los países que integraban el eje. Pero además, Estados Unidos maniobró sin tregua para asegurar la lealtad de su ‘patio trasero’. Su gran preocupación era mantener el control sobre el canal de Panamá.

El hundimiento en el mar Caribe de tres veleros de bandera colombiana, a manos de submarinos nazis, entre 1942 y 1943, llevaron al gobierno a declarar el “estado de beligerancia” frente a Alemania, decisión a la cual se opuso en cuerpo y alma Laureano Gómez. Pero además, en 1944, se ordenó el confinamiento de ciudadanos alemanes, japoneses e italianos residentes en Colombia, en un hotel de Fusagasugá que sirvió como improvisado campamento-prisión. 

Pese a esas actuaciones, a las declaraciones permanentes del gobierno y el apoyo de la opinión pública a la causa aliada, la propaganda nazi hizo efecto en algunos colombianos. En 1939, Colombia estaba llena de espías al servicio del Reich. Esta afirmación, aparece en las memorias de Spruille Braden quien fuera embajador de Estados Unidos en Colombia entre 1939 y 1942. Hitler, escribió Braden, era consciente de la importancia de Colombia como base de operaciones contra el canal interoceánico.

Autores especializados, afirman que hay serios indicios que en Colombia existió una quinta columna nazi. Rumores, informaciones de agencias de inteligencia estadounidenses, sumadas a investigaciones de la policía colombiana, confirman la versión. Algunos aseveran que en el país se fraguaba un golpe de Estado inspirado por los nazis, con apoyo de sectores conservadores afectos al laureanismo. El objetivo era derrocar el gobierno liberal, establecer uno conservador y luego recuperar el canal de Panamá. 

Resumir tantas historias en este breve espacio es imposible. Sin embargo, este entramado de película no debe sonar extraño. Al final, fanáticos en Colombia siempre han sobrado.


Miembro Academia Colombiana de Historia Militar.


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