Domingo, 27 May,2018

Opinión / MAY 16 2018

La carroña apesta

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Hay que cambiar de tema por unos días y esperar que avancen los procesos judiciales que investigan a responsables y a criminales públicos que nacieron del germen de la politiquería, para maltratar, zaherir y ofender a la sociedad. Todavía creo en que la justicia puede dirimir los problemas por los que pasa la región y castigar a quienes han delinquido.

Ahora, si bien estamos obligados a preocuparnos por la interinidad administrativa de Armenia en el peor momento de su historia política, no puede ser menor la obligación con el país adportas de unas elecciones definitivas para la prosperidad. Colombia toma impulso y se proyecta como la Nación capaz de adquirir un puesto honroso en el contexto latinoamericano, o se queda en la penumbra y el subdesarrollo a la que ha venido siendo sometida por la corrupción.

El próximo gobierno, el gobernante que sea elegido para que conduzca los destinos de la nación tendrá que ser el piloto de una operación que extermine los males del país, con la presencia y en compañía de todas las instituciones colombianas. La casa de los presidentes no puede ser habitada por delirantes sombras, ni un lugar de congregación de criminales dedicados a mancillar la vida de la República.

Al país lo está amedrantando el populismo de quien ve en el barrio el Chicó de Bogotá el oasis, una isla de ensueño, un lugar aristocrático en el que finalmente ha vivido después de su arrebatado paso por la guerrilla del M19. Un populista pescando entre la pobreza de los sectores más deprimidos de la capital y el país en general, cuando la verdad es que son evidentes las ayudas a la campaña Petro de empresas y de capitales acumulados por Maduro en Venezuela, los Castro en Cuba, Correa en el Ecuador y populacheros y mentirosos gestores de miseria en el continente.

La carroña apesta en Colombia y a mis conciudadanos del Quindío, con, y por el respeto que les profeso, les anunció 11 días antes de la primera vuelta, el nombre del colombiano por el que votaré para la presidencia de la República. Deploro la incómoda posición del estadista por excelencia entre los candidatos, Humberto De la Calle Lombana. Su partido Liberal es un pantanero en el Quindío, que durante varias décadas ha robado en el departamento. 

Me asusta la soberbia de Vargas Lleras, en quien se apoya con firmeza la exgobernante de más oscuro pasado administrativo en la historia del Quindío. Los más corruptos del país, han militado en Cambio Radical. Sería incapaz de votar por quien ha avalado las peores lacras de la politiquería nacional. Y no voto por Fajardo por el constante galimatías de un discurso matemático, que ni el mismo se entiende.

Quiero juventud para Colombia. Confío en ella porque es ahí donde es evidente el porvenir del país. La mujer no ha sido reconocida en los términos de dignidad, grandeza a que tiene derecho. Por eso voy a votar por Iván Duque y Marta Lucía Ramírez. Si se ganara en primera vuelta le ahorraríamos de entrada al país, $250 mil millones.


Twitter: @jorgelieceroroz

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