Lunes, 23 Sep,2019
Opinión / MAR 07 2015

Les doy mi palabra…

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Si quisiera destacarse la importancia del lenguaje, bastaría con recordar lo que significó la palabra para las personas pertenecientes a generaciones anteriores, como los padres o los abuelos, quienes no necesitaron documentos para refrendar sus compromisos, porque su palabra era ley, como si hubiesen profesado una fe ciega en el dogma: “La palabra encarnó y se hizo hombre”.

La celebración del Día de las Lenguas Nativas el Sábado 21 de febrero motivó la reflexión sobre el fenómeno de la palabra, las diferentes lenguas existentes en Colombia, su poder, variables, evolución, vigencia y su posible extinción con el transcurso del tiempo.

Para empezar, el surgimiento del lenguaje como conquista del proceso evolutivo constituyó, después de la aparición del pensamiento reflexivo, el logro más importante de la especie humana, apenas comparable con la irrupción de la vida. 

Ideas, sonorización articulada de las palabras, canal de comunicación, sensibilidad física a las ondas electromecánicas del sonido, capacidad para conducir las ondas electroquímicas por el cerebro y, gracias a este proceso, escuchamos los términos que aprendemos.

Como lo anterior no es exclusivo de los hablantes y escuchas de las lenguas sofisticadas de la modernidad, entonces es atribuible a las sesenta y cinco lenguas nativas que aún se hablan en Colombia por las diferentes etnias, a las que se suman la Lengua Criolla de Palenque, el Criollo Sanandresano, la lengua Rhomani de los gitanos y el Lenguaje Manual, alfafético o de señales.

En cuanto a la Lengua Palenquera, es una mezcla de Español y bantú africano que tiene su base en el Español, con rasgos de lenguas de la familia bantú, con el cual comparte algunos vocablos. 

Por su parte el Criollo Sanandresano es la lengua hablada por la población raizal del archipiélago de San Andrés y Providencia, caracterizada por su vocabulario originado en el inglés, con una fonética propia y un 7 a 10 por ciento de préstamos del Castellano y de lenguas africanas.

En cuanto al Rhomani, es la lengua más difundida por los gitanos en Occidente, la cual les sirve como medio de comunicación a todo nivel.

Respecto del lenguaje manual, que puede ser alfabético o de señas, es el utilizado por la población sorda y, a pesar de las diferencias que puedan observarse de un país a otro, tiende a ser universal.

Sesenta y cinco lenguas nativas, dos lenguas criollas, la lengua de los gitanos y el lenguaje manual, se suman al Castellano, estableciendo una verdadera red con la que se pretende crear lo común, que es el objeto de la comunicación. 


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