Llegó la hora
Autor: Luis Janil Avendaño Hernández
Al parecer para muchos colombianos las elecciones del próximo catorce de marzo son simplemente un evento más de los farsantes de la democracia, y por esto sólo se encargan de criticar y no de actuar.
Lastimosamente para quienes así piensan siempre legitiman las minorías que eligen en Colombia a sus administradores y su clase congresional. Pero el debate del domingo define cuál será la tendencia del país en los próximos cuatro años.
Aquí se concretará si seguimos con un Congreso como el que acaba de terminar su actividad con un lamentable resultado de su ejercicio legislativo.
Lamentable, porque terminaron aprobando una reforma constitucional violando la que juraron al posesionarse respetar y acatar.
Lamentable en la labor legislativa porque no se ocuparon de los asuntos que la nación necesitaba como la seguridad social que terminó siendo objeto de legislación por el ejecutivo nacional por vía de excepción y sobre la cual no se han pronunciado y ha sido un total descalabro para los intereses de los colombianos.
Lamentable porque la mayoría de los elegidos hace cuatro años terminaron unos en la cárcel condenados, otros como sindicados y los más salpicados de alianzas con fuerzas oscuras, lo que dejó un sabor amargo en el seno de la patria.
Lamentable porque no demostraron su independencia del Ejecutivo, sino lo contrario. Y lo más lamentable es que por eso los ciudadanos están asqueados y no quieren participar.
No obstante esto, el país si requiere decisiones urgentes, en lo nacional y en lo regional. Por ejemplo, la situación de desempleo no la solucionará el Congreso, pero si debe aportar para ello, la discusión sobre si el Estado sigue haciendo asistencialismo o desarrollo económico y social, la necesidad de la inversión social en época de crisis como la actual, pero sobre todo, presionar al gobierno que llegue para que sean temas prioritarios, para mejorar la calidad de vida de los colombianos.
En lo que tiene que ver con el desenlace de la política nacional, se deben elegir personas ajenas al transfuguismo, ya la Corte definió que quienes “hagan conejo” a los partidos lo que logran es viciar los actos del Congreso.
En lo regional, está en la mesa la necesidad de arbitrar recursos para los departamentos, en el caso del Quindío sino se realiza una buena gestión congresional, la inversión seguirá siendo de cinco mil millones de pesos, que a cuentas paisas no alcanza ni para el mantenimiento de los carreteables.
Por último está la necesidad que sientan este departamento, no podemos olvidar que la tendencia del gobierno de turno y de muchos partidos en la regionalización, ya la están votando en la costa, y en ese evento el departamento solo sería una pequeña porción de tierra que quedaría al garete de decisiones externas. Es bueno pensar que llegó la hora de pensar a largo plazo, son cuatro años en los cuales a quienes elijamos definirán nuestro futuro aún como entidad territorial, que bueno que los gestores de la creación del departamento nos dijeran los difícil que es la creación y lo fácil que es la dependencia, ni no se tienen quindianos defendiendo la heredad.