Miércoles, 19 Dic,2018

Opinión / DIC 06 2018

Maldad en dosis adecuadas

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Beatriz González es autora de la obra Decoración de interiores en la que sintetiza, desde la creatividad propia de un artista, la grotesca trama en torno al entonces poder presidencial de Julio César Turbay Ayala. La obra es símbolo del ayer que se amplifica con el pasar de los años al lado de frases como “Reduciremos la corrupción a sus justas proporciones”, expresada por el expresidente, y que utilizo a manera de parodia en el título de esta columna. Frase que sería de ingrata recordación de no ser porque ilustra literalmente, en ese entonces y hoy, las características del material utilizado por la dirigencia colombiana para pavimentar las vías por donde se abre el desarrollo del país. Prácticas como estas son las que alimentan escenarios de guerras y violencias como método para la apropiación particular de la riqueza colectiva, la que es creada como bien común por los colombianos y que por tanto nos pertenece a todos y cada uno.

La verdad es que el caso Odebrecht hay que verlo en esa dimensión. Es un caso de corrupción, pero no solo eso, porque es un síntoma que está señalando la enfermedad llamada injusticia social. Desde allí, Colombia se ubica en el grupo de países con mayor inequidad en la distribución de la riqueza en el mundo —después de Sudáfrica y Haití, Banco Mundial, índice de Gini—. Es esa estructura de inequidad social la que al tiempo es causa y consecuencia de tanto foco infeccioso en el cuerpo social, algunas veces salidos de control como el caso que parece estarnos conmoviendo —pero que podría también ser convertido en espectáculo con diferentes actos separados por las adecuadas cortinas de humo— y que configura reiterados comportamientos malsanos de quienes obtienen votos de confianza ciudadana. 

No de otra manera entiendo la expresión registrada en la revista The Economist el recién pasado 11 de noviembre, en el artículo titulado La dificultad de ser Iván Duque. El escrito registra una cita de la senadora por el Centro Democrático, Paloma Valencia: “si extienden el IVA, la izquierda ganará todo en las próximas elecciones municipales”. Se refiere la senadora a la propuesta de reforma tributaria planteada desde el ministerio de Hacienda. Propuesta que descubre el material de que está hecha la sensibilidad de los dirigentes en cuestión, puesto que pretende dar vía libre para que los grandes capitales continúen expandiéndose con el método señalado arriba. Con desborde verbal, la senadora y sus copartidarios, consideran que promover mecanismos para que quienes nada o poco tienen puedan apoyar materialmente sus aspiraciones hacia el logro de formas de vida buena, es solo un medio para que la izquierda gane elecciones. Es este sentido de cálculo, que hace parte de ese mundo grotesco expuesto en el párrafo inicial, el que entiendo como maldad. Como es dicho en nuestro medio, la boca habla de la abundancia del corazón.

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