Jueves, 18 Abr,2019
Opinión / MAR 20 2019

Neurodiversidad

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Como siempre en la búsqueda de más conocimiento y experiencias, me fui la semana pasada al Seminario Internacional de Neurodiversidad en la ciudad de Bogotá. Hoy traigo algunas reflexiones que fueron parte de las conclusiones del evento académico y que pueden servir a todos los lectores que se sienten identificados con este tema.

La adopción del término neurodiversidad tal vez sea la primera reflexión y es entender que todas las personas tenemos un cerebro completamente diferente en cuanto a su estructura, funcionamiento, conectividad y por ende tenemos un desarrollo que se da de manera individual y particular, debemos cambiar nuestra mentalidad de ver la diferencia o pensar que hay normalidad o anormalidad cuando todos somos completamente particulares. 

Acoger en nuestra sociedad la neurodiversidad es entender que el cerebro es otra huella dactilar que nos hace seres únicos e irrepetibles, aprendemos de forma diferente, nos comportamos de forma diferente y tenemos emociones diversas ante las situaciones que vivimos.

Otra de las reflexiones es empezar a cambiar el término inclusión que ha sido la bandera de muchos a nivel de colegios, familias y sociedad. Debemos entenderlo desde una postura donde no debemos incluir sino convivir, ya que todos estamos en este proceso y no es un favor que le hacemos a las personas, recordemos siempre que a pesar de creer que somos perfectos también somos particulares y diferentes y no podemos ver al otro como si fuera menos por tener alguna diferencia.

Encontremos en la Neurodiversidad una oportunidad de trabajar más por la individualidad y por entender que podemos tener aprendizajes diferentes en cualquier proceso de vida, desliguémonos de los estándares y promedios y demos la oportunidad de crecimiento a pesar de alguna condición que exista.

Como familias debemos entender que somos los primeros aliados de nuestros niños o familiares que están dentro de alguna condición del desarrollo, el empoderamiento familiar es indispensable, ya que las terapias duran 45 minutos a la semana y los niños están con sus padres y maestros el resto de tiempo. Entender los procesos terapéuticos como un apoyo más que como una cura y comprender que la construcción de vínculos afectivos empodera a la familia y genera cambios significativos.

Propender en todos los ámbitos sociales por derribar las barreras que existan, continuar con los cambios arquitectónicos, derribar las barreras sensoriales, comunicativas y de pensamiento, pero lo más importante es derribar las barreras que tienen que ver con nuestra forma de ver la diferencia, ya que estas son las más grandes que existen.

[email protected]


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net