Miércoles, 23 Oct,2019
Editorial / MAY 06 2017

No es juego de niños

Desde la masificación de la internet, múltiples son las recomendaciones para evitar que su uso desmedido y no responsable afecte a los integrantes de la sociedad. Nadie puede negar las ventajas de la web para el desarrollo y la diversión, pero el desconocimiento de cómo funciona y la inexperiencia sumada a una utilización sin control puede originar peligros no solo mentales sino físicos.


Si esto perjudica a la gente adulta, cómo no a nuestros infantes y adolescentes. Ya hemos visto desde hace décadas, con la masificación de la internet, fenómenos que lesionan a los menores, debido a la falta de cuidado y vigilancia de sus tutores, que en primera instancia son sus padres.

Las nuevas tecnologías no se deben satanizar, son excelentes herramientas para el conocimiento y concebir en nuestra mente un mundo global, sin fronteras. El aumento de herramientas como los smartphone, portátiles, tabletas y demás ha permitido que los integrantes de la sociedad accedan a la red casi sin límites y sin distingo de edad.

Ya hemos presenciado estafas a personas adultas a través de las páginas web, especialmente de las redes sociales. No hace mucho, los medios de comunicación reportaban casos de engaños a personas que confiaban en las ofertas de diversa índole que viajaban por la telaraña y perdían dinero, ilusiones y hasta su libertad con la de trata de personas. No son tan mediáticos en la actualidad, pero las víctimas eran hombres y mujeres con edades adultas y a veces con formación académica nada despreciable, y aun así ‘caían’ o ‘caen’ en dichas redes.

Con este panorama, y a pesar de las advertencias de las autoridades y de los medios, no es extraño presenciar que ahora los ‘ciberdelincuentes’ también dirijan sus operaciones hacia los seres más inocentes: los niños.
Infortunadamente, conocemos de sucesos concebidos desde la internet para hacerle daño. Prostitución infantil, ciberacoso, extorsiones, matoneo, y ahora el macabro juego de ‘La Ballena Azul’.

No pocos fueron los hechos en los que los niños terminaban autolesionándose porque no soportaban los acosos en las redes sociales o la web, y actualmente la alerta se dirige al inocente nombre de la especie de cetáceo misticeto de la familia Balaenopteridae. Según el informe que publicamos hace unos días, este es un juego suicida que se originó en Rusia en el 2013. En ese país se han registrado más de 130 casos de suicidio en adolescentes. Los candidatos son jóvenes entre los 12 y los 14 años, la mayoría con actitudes depresivas. 

La metodología, más que sencilla es macabra: consiste en cumplir un reto cada 24 horas, desde invocar espíritus, ver vídeos violentos, tomarse fotos ahorcándose y cortarse con una cuchilla la forma de una ballena. El primer reto es dibujar una ballena en un papel y el último es tirarse de un edificio al vacío. En Colombia, tres casos de suicidios en adolescentes son investigados por tener relación con el juego.

Para el profesional en neurosicología David Cubillos, su masificación es debido a que los menores de ahora tienden a meterse en retos, juegos y situaciones que tienen que ver con subculturas o modas, lo hacen por una necesidad de identificación con modelos. Además, está la búsqueda de sensaciones, donde los niños creen que necesitan explorar más para divertirse, es decir acciones más intensas para sentir más.

Para evitar casos que enlutan a familias de niños, la primera acción es responsabilidad de los padres, quienes no deben delegar la tarea de formar y proteger a sus hijos en terceros, así ellos sean igualmente miembros de su núcleo. Bien lo dice el especialista quindiano, es tener reglas claras establecidas en el uso de las TIC, con horarios, contenidos y edades. Así como ser padres tecnológicos, en pocas palabras no quedarse rezagado y estar alertas.

Sumado a ello, el ejemplo, la autorregulación que como cabezas del núcleo familiar debemos ejercer para poder educar y orientar a nuestros descendientes para advertirles del peligro y que tengan la capacidad de detectar las alertas en un caso determinado.

Como complemento, nuestros maestros, fundamentales en el proceso del ser humano, deben aportar para que sus ‘discípulos’ no sean blanco de estos espacios. Al igual que los padres, si están a la vanguardia en el mundo de las TIC les será más fácil la detección de las señales en sus conductas que los mismos pequeños emitirán.

Complementario a estas medidas no sobra una mano de la tecnología. Con satisfacción, unos emprendedores quindianos presentaron una App para controlar el ingreso de los niños a sitos web que sean un riesgo para ellos, con la instalación de Nival. Buena herramienta.

No permitamos que por la necedad y la indiferencia, los pequeños sucumban en aciagos juegos virtuales, que terminarán no siendo solo de niños.

NOTICIAS RELACIONADAS


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net