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No va más

Autor: Jaime Hoyos, M.D.

La excelente buena nueva que nos dio la Corte Constitucional al declarar inexequible la convocatoria a un referendo para que el presidente Uribe pudiera ser nuevamente candidato es una de las mejores noticias de los últimos tiempos. Digámoslo de una vez: ¡que viva la Corte, carajo!

Y no se trata de aprovechar esta noticia para desestimar los innegables éxitos de la política de Seguridad Democrática ni para hacer caso omiso a los esfuerzos y desvelos del presidente para cumplir con su labor. De hecho, como bien dicen algunos expertos analistas, el presidente Uribe ha dejado muy alta la vara con que se mide la gestión de los presidentes, y quien venga a reemplazarlo tendrá que hacer esfuerzos sobrehumanos para dar la talla.

Vuelvo entonces a contar que, aunque voté por Uribe las dos veces (la primera con convicción y la segunda con desgano y resignación), no tenía la más mínima intención de volver a hacerlo. El presidente tal vez sea uno de los mejores ejemplos de aquellos líderes carismáticos pero mal, muy mal rodeados. En su caso tal vez no fuera casual, sino una cuidadosa estrategia para evitar que alguna estrella del gabinete opacara su siempre fulgurante actuación.

Efectivamente, rodearse de personajes grises, anodinos y mediocres parece ser muy útil para que, en franco contraste con el nominador, la gente termine considerándolo poco menos que el redentor en persona. El listado de lamentables ministros y secretarios y comisionados ni siquiera es muy extenso, porque la estrategia también consistía en mantenerlos atornillados a sus puestos para poder regañarlos en público y dar así muestras de compromiso con las inquietudes de la ciudadanía.

Por suerte, Juan Manuel Santos fue una verdadera excepción a esta regla. Venía de brillar en otros ministerios en gobiernos anteriores y se convirtió en el artífice de los mayores éxitos de la Seguridad Democrática. ¿Cómo negarlo? Así que bienvenido a la franca lid de la campaña electoral, que se nutre también de un abanico muy interesante de propuestas alternas.
Sea tal vez la hora de empezar a agradecerle con sinceridad al presidente Uribe por sus cosas buenas. También es la hora de hacer los balances, ojalá desapasionados y técnicos, para tener también los pies sobre la tierra y entender que nos deja también muchos asuntos sin resolver y otro tanto en pésimas condiciones (y empeorando).

El desempleo, por ejemplo, en uno de sus peores niveles. La corrupción política desbocada. La seguridad social en salud en vilo por obra y gracia de los ya famosos decretos de la Emergencia Social. El déficit fiscal por los cielos. Las obras públicas estancadas y tirando a retroceder. En fin, mucho por hacer y por mejorar.

Finalmente, tal vez haya llegado el momento de aceptar que el Presidente Uribe llegó al poder con muchas tareas; que seguramente hizo su mejor esfuerzo, pero que su equipo de trabajo tenía más perfil como para gobernar un pueblito fronterizo que toda una nación. Y que aunque algunas de estas sombras empañen su legado, el país maltrecho que nos queda tiene ganas y recursos para mantener lo bueno y para corregir el paso en todo lo demás. Sea.

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Por: Angela2010 - Marzo 04 de 2010 .
Siguen opinando de noticias tan trasnochadas en vez de opinar acerca de la inhabilidad de 10 años para el contralor rodrigo osorio,noticia que se ha tenido callada incluso por el respetado Miguel Ange

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