Sabado, 22 Sep,2018

Opinión / MAR 13 2018

Nuestro peor enemigo

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

“La política, escribió Valéry, consiste en la voluntad de conquista y conservación del poder; ello exige una acción de coacción o ilusión sobre los espíritus… El espíritu político siempre acaba por ser obligado a falsificar”. 

A falsificar, a estafar, a robar, a corromper, a empobrecer, a asesinar y a tantas otras miserias afines al ejercicio del poder, al menos en lo que respecta al régimen político colombiano, nuestro peor enemigo. Tengo por costumbre escribir esta columna los viernes, cuatro días antes de ser publicada en LA CRÓNICA DEL QUINDÍO. Lo hago porque me gusta contar con tiempo suficiente para poder analizar mejor o corregir, según sea el caso. Por eso, cuando usted la lee, encuentra que el tema tratado casi nunca es el del momento.

En un país en el que por ignorancia, desinterés o por temor a ahogarnos en nuestro propio desconsuelo, evitamos profundizar en los hechos, cada amanecer, al igual que la memoria, es una hoja en blanco. No voy a cambiar mi costumbre de escribir esta columna cuatro días antes de ser publicada, y mucho menos cuando de hablar de unas elecciones caracterizadas por el clientelismo y la compra de votos se trata. No me importa escribir sobre quiénes habrán llegado a la Cámara de Representantes por el Quindío, o si un quindiano logró treparse al Senado, pues nada en este departamento va a cambiar en el mediano plazo. Y nada va a cambiar porque bajo este régimen político los que cuentan con el dinero y la maquinaria para llegar son los mismos que lo tienen como está: ¡vuelto mierda! El domingo 11 de marzo, pasado mañana para mí, hace dos días para usted, saldré, salí a votar en blanco a la Cámara de Representantes, por Gustavo Bolívar al Senado y por Gustavo Petro en la consulta interpartidista por el cambio.

No quise anticiparlo en mi columna anterior porque consideré irrespetuoso y contrario a la ética utilizar este espacio para tratar de inducir el voto de mis tres o cuatro lectores. Ya libre de la atadura, explico las razones de mis votos: lo hice en blanco a la Cámara porque en el Quindío no encontré por quién votar. Estuve tentado a inclinarme por Óscar Iván Sabogal, persona honesta, independiente, buen tipo, pero aspirante por una colectividad que, por lo menos a mí, no me inspira confianza. La llamada Coalición Colombia es un armatoste electoralista, nada más. Al Senado tampoco me convenció ningún candidato quindiano. El que se mostró distinto (la verdad se mostró hasta en la sopa) lo hizo a punta de niñerías y payasadas. Se equivocó Claudia López al respaldarlo. Les di mi voto a Bolívar y a Petro porque han demostrado ser hombres lo suficientemente capaces de luchar contra este régimen político, nuestro peor enemigo. 

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