El departamento tiene pobreza engendrando pobreza. Con la estrechez y penurias de la gente pasa exactamente lo que con la violencia que se aumenta en cada acto consciente o inconsciente del maldito mal. Para ver, buscar y encontrar fórmulas de solución regional al problema del desempleo, se requiere de una concertación permanente de voluntades a través de las cuales se consigan inversiones que garanticen al departamento un desarrollo integral capaz de alentar un poco su economía. Por supuesto que son mentirosos aquellos candidatos que en el país prometen solucionar todos los problemas de la nación incluido el del desempleo. Sin embargo, en el Quindío se puede lograr si se trabaja en equipo, un alivio cuando menos parcial a la falta de trabajo.
Entre la población se ha visto aumentar la pobreza durante los últimos años, la escasez de trabajo es alarmante y consecuencialmente han venido en aumento las necesidades insatisfechas. La sombra negra de la delincuencia que camina por la ciudad capital y sus municipios, el microtráfico creciente y el consumo dramático de estupefacientes, todos esos factores que agravan la situación social de la región están relacionados con la miseria.
La política es esencial en un sistema democrático y no es mala, lo dañoso en ella es la falta de participación ciudadana y la carencia de un criterio cívico fundamentado en el bien colectivo cuando se va a votar. Hay que reflexionar al votar frente a la capacidad y disposición de las personas que van a ser elegidas. Precisar las capacidades que son indispensables al obrar en la vida pública, en el ejercicio de la política. Hay que elegir a personas que al desempeñar la función parlamentaria sean honra para la región y el país. Uno de los males de la democracia colombiana radica en la falta de juicio ciudadano al elegir.
La comunidad quindiana se merece una representación parlamentaria con la inteligencia, formación y capacidad suficientes para que pueda el grupo de elegidos trabajar de la mano de todos los actores de la vida regional, con el gobierno seccional y el sector privado, con las organizaciones locales que todos los días se desvelan pensando y trabajando en procura de encontrar fórmulas para la solución a los problemas comunes, pero que no encuentran interlocutores porque la política, donde está la base del Estado en el sistema democrático, es infuncional y resulta inoperante porque sus actores no son aptos para el desempeño de funciones o cargos de representación popular.
Hay que tener ponderación y es el momento a escasos días de las elecciones en las que la democracia nacional elige legisladores para los próximos cuatro años a partir del 20 de julio. La función más importante del Congreso es hacer las leyes y todas las normas que regulan el funcionamiento del país. Lo que pasa es que el desconocimiento de las soluciones ante la ineficiencia y falta de preparación de muchos de los elegidos, afecta las legislaturas del Congreso. No pasa nada en ellas y mientras tanto los gobiernos se desgastan convenciendo a empresarios electorales que finalmente resultan ser los elegidos, para que prioricen los proyectos del gobierno, para que los impulsen a cambio de dádivas, de canonjías que termina entregando el ejecutivo a congresistas sin escrúpulo comprometidos con la corrupción en las diversas manifestaciones del doloroso flagelo nacional.
Entre más de veinte opciones para la elección en el Quindío de representantes a la Cámara tienen que resultar tres, que son los escaños por proveer en el departamento, con capacidad e idoneidad suficientes para que el departamento se vea bien representado. Lo que ha padecido el Quindío de los últimos años es absolutamente contrario a la dignidad, la equidad y la posición que en todo sentido se merece el departamento en el concierto de las regiones colombianas. Entre los aspirantes al senado de la región tiene que haber unos muy superiores a otros. Hay que elegir parlamentarios que sirvan.