Muy pocos gobiernos se preocupan por el mantenimiento de los parques y espacios públicos en las ciudades capitales. Pero sí llama la atención que un área libre cuyos vecinos son la plaza Bolívar, la gobernación, la iglesia catedral, el palacio de justicia y un CAl sea el prototipo del mugre, el abandono, el ruido y la inseguridad y no motive su cuidado por parte de la autoridad local.
Se trata de la plazoleta Centenario un sitio que podría llenarse de atractivos pues es visitada con frecuencia por los turistas cautivados por la bella vista panorámica de la cordillera y el municipio de Calarcá.
Esta placa de concreto, que se inunda permanentemente en los aguaceros, sirve de cubierta al edificio Parqueaderos Centenario, de la cual es beneficiaria el municipio sin tener en cuenta que los daños que en ella se ocasionan producen grietas en su estructura que amenaza la estabilidad de toda la construcción; hay un árbol muerto que afea el sector y amenaza con venirse al suelo con peligro para las personas que por allí transitan; la administración anterior tuvo conocimiento de esta situación, pero nunca hubo presupuesto para las reparaciones en gradas, pisos y la tala del árbol.
La plazoleta no cuenta con iluminación nocturna lo cual facilita su conversión en sanitario público y dormitorio de indigentes que aprovechan las carpas de pueblo instaladas allí para guarecerse del frío y la lluvia. La iglesia catedral es la más perjudicada con los “atractivos” de su vecina, el desaseo y la inseguridad rondan sus alrededores, en pocos días se han hurtado las luminarias o reflectores en el andén del templo, ahí quedaron los huecos como trampas ocultas con lo cual se multiplican los problemas en el sitio; el CAI no cuenta con policías y permanece cerrado.
Los grafitis, las jardineras, las rejillas obstruidas y la caseta destinada para una tienda contribuyen para dar al sitio un feo espectáculo no digno de nuestra ‘Ciudad Milagro’. Valdría la pena que la Empresa de Desarrollo Urbano de Armenia, Edua, revisara el contrato para el funcionamiento de este negocio, mirar si está cumpliendo los fines inicialmente propuestos, de lo contrario adelantar los correctivos que sean necesarios.
La plazoleta Centenario es un espacio ideal para eventos culturales: proyección de películas, salas de lectura, exposiciones, presentación de las bandas musicales, ventas de libros, artesanías, etc. Bien podría la alcaldesa Luz Piedad Valencia Franco abrir un concurso arquitectónico para definir cómo puede aprovecharse mejor el espacio que vengo comentando, el cambio de jardineras y mejoramiento del kiosko, el posible cerramiento lateral, iluminación y equipamiento acorde con los predios vecinos.
Con seguridad que no se trata de una obra costosa pero sí muy beneficiosa, gana el turismo y gana la ciudad.
Para rematar el tema, ¿será posible una manito por parte de los bomberos para limpiar el pedestal y estatua del Libertador?