Aspirar a que el Congreso se transforme en la máxima instancia de legitimidad del régimen político es una utopía, dadas las condiciones de deterioro de la calidad de la política en el país. Nos conformamos con el hecho de que su composición, en una proporción importante, al menos refleje cierta decencia.
La depuración del Congreso no va a darse en estas elecciones porque las reglas de juego siguen siendo básicamente las mismas y, porque tanto los partidos como el Consejo Nacional Electoral, han sido inferiores a su deber de sancionar a miembros y partidos que no desarrollaron una actividad política lícita. Los parapolíticos regresarán por interpuesta persona en candidatos del PIN, del liberaralismo, del conservatismo, de Apertura Liberal, de la U y de Cambio Radical. Los narcos, los hijos y ex socios de estos, los chanceros, los carteles de contratistas, se colarán de todos modos. Ahí tienen varios partidos de garaje, como el PIN, para camuflarse.
Todo indica que los partidos uribistas barrerán en esta contienda electoral, y cualquier presidente ajeno a la coalición del gobierno tendrá graves problemas de legitimidad al no contar con mayorías parlamentarias. Con la caída del referendo muchos electores votarán este domingo pensando en que hay que elegir un Congreso que asegure la continuidad de las políticas de la seguridad democrática.
La perversidad del voto preferente, donde cada candidato es un partidito, y un incomprensible tarjetón donde no aparecen las fotos de los candidatos, conspirarán contra una jornada electoral en condiciones de normalidad.
En medio de esa maraña de candidatos, hay algunos que pueden constituir votos decentes. Para Senado, está Robledo del Polo Democrático, de lejos el mejor congresista de la última legislatura. También están Felipe Zuleta, y la quindiana Socorro Jaramillo, por el partido Liberal. Por el partido Conservador, Juan Mario Laserna, (una democracia tiene que pagar un costo muy alto por permitir que un tipejo como Moreno de Caro llegue al Congreso); por Cambio Radical, Rodrigo Lara y Germán Córdoba. Por el partido de la U, Ricardo Arias, por el Partido Verde, Fabio Villa y Jhon Sudarsky. El Mira tiene en el quindiano Carlos Baena una buena opción. Si cree en la decencia como un valor central en la política, no vote por nadie del PIN o de Apertura Liberal.
Para Cámara en el Quindío hay algunas opciones que pueden significar una nueva forma de hacer política. Luciano Grisales por el partido Liberal, Nicolás González por el Partido Verde, Orlando Zuluaga por el partido Conservador, Vicente Young por el Polo. En consultas, Mockus es una inmejorable opción, y para atajar a Uribito, hasta Galat es una candidatazo.
Amigo lector, salga y vote en conciencia, no se deje comprar, no se deje coaccionar. Elija el candidato o candidata que usted crea mejor lo representa, y realizará un mejor desempeño en el Congreso. Revise con cuidado su hoja de vida, sus propuestas, los apoyos políticos que recibe, su desempeño en anteriores cargos, su merecimiento personal y político, su consistencia, y si velará por los intereses del Quindío y no hará de su labor una oportunidad para el enriquecimiento personal. Votar es su derecho, pero votar bien es su deber. Elegir un Congreso decente es su responsabilidad
Coletilla. El hijo de la alcaldesa tiene más vallas de las permitidas por la ley y no le han retirado ni una. Socorro Jaramillo puso una, y Planeación Municipal ordenó retirarla en un día. Y nos hablan de imparcialidad y transparencia.