Opinión / Julio 17 de 2017 / Comentarios

Precandidaturas en Macondo

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Gonzalo Osorio Toro

Estoy tentado a desnudarme en público y mostrarle a los precandidatos de centroizquierda, que también creen que  todos los colombianos somos idiotas, mis vergüenzas y convertir mi desnudez en su vergüenza.


Los precandidatos hacen gala de una irresponsabilidad inconmensurable, y de una torpeza superior, ante la desnudez desesperanzada del ciudadano del común, que anhela un verdadero proceso de unidad, en busca de un gobierno que le brinde una educación, salud y vivienda dignas. Este anhelo se está viendo truncado por el daltonismo de los precandidatos alternativos.

La verdad es que ante un pueblo desnudo de todo, incluyendo la esperanza, los precandidatos tienen que unirse o renunciar a su aspiración presidencial, pues con su fórmula de la unidad dividida, sólo le hacen  el favor al expresidente Uribe, y al peor alumno de Jackie Chan, el señor Vargas lleras.

Al mostrarles a los precandidatos, mis vergüenzas, como llamaban los viejos griegos a las partes nobles, estaría convirtiendo mis vergüenzas, en su vergüenza nacional. Es increíble, que ante esta oportunidad, reconocida hasta por la sacra derecha, los precandidatos se afiancen cada día más en sus torpezas, despreciando la oportunidad de construir una arrasadora fuerza que aglutine la  inconformidad generalizada, y enrute la esperanza de una vida digna con la que soñamos todos los colombianos de bien que creemos en una patria incluyente y mejor. El tiempo de esta arrasadora fuerza de vida, es ahora, y tiene  las condiciones precisas para vencer la maquinaria de corrupción y muerte que nos asfixia, y que quiere perpetuarse por los siglos de los siglos.

Esta fuerza arrasadora, haría  renacer la esperanza y cubriría nuestra desnudez. No se trata de una simple sumatoria de  partidos políticos de centro izquierda, sino la respuesta política a un anhelo nacional, para impedir una nueva frustración, y tengamos que estar eligiendo entre el cáncer y el sida.  

Como un simple ciudadano del común. Invoco a Petro, Clara López. Claudia López, Piedad Córdoba, Jorge Robledo, Sergio Fajardo, Antonio Navarro; a que asuman la responsabilidad histórica que hoy tienen, o renuncien a sus precandidaturas, pues la fórmula de la unidad dividida solo justifica la existencia de la tanatoplutocracia en el reino de Macondo.

La respuesta ante la unidad tanatoplutocràtica que ha arrasado a nuestra patria representada por la sonrisa de Pastrana, la oscuridad de Uribe, y el taekwondista de Vargas Lleras; y la posibilidad de la continuidad del santismo, no puede ser la fórmula descubierta por los precandidatos, la unidad dividida, ésta es la fórmula correcta de la derrota. Tiendo a creer que con esa matemática obtusa, los precandidatos piensan que resolvieron la cuadratura del círculo. En este momento, cuando la unidad representa una opción de gobierno, la respuesta de los precandidatos no puede ser un simple juego de abalorios. Los precandidatos de la vida, tienen la obligación de asumir el papel de Aureliano Babilonia, y descifrar los manuscritos de nuestra soledad, para darle a la desnudez de nuestro pueblo, la segunda oportunidad sobre la tierra, que el último Buendía le proporcionó a Macondo. 

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