Miércoles, 18 Sep,2019
Opinión / SEP 11 2019

¿Qué ha pasado en casi cuatro años?

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Han pasado cuatro años después de la campaña electoral que, como la presente, buscaba desde amplios sectores ciudadanos el relevo de los gobiernos del Quindío y sus municipios, hartos de la soberbia de gobernantes corruptos que se habían convertido en verdugos de la sociedad. Un par de señoras arrogantes, con consortes inmorales —asociados al delito — y de conductas que jamás se imaginaron quienes votaron por ellas.

Poco más ha pasado en los cuatro años que terminan, salvo los procesos judiciales y las investigaciones del ministerio público, que han sancionado a algunos de los actores mediante condenas que más bien parecen penitencias impuestas por curas cómplices: “Recen cuatro padrenuestros, pídanle perdón a Dios por sus pecados y vayan en paz hijos míos”. Eso es todo lo que ha ocurrido en el Quindío. 

Otros cuatro años en los que ni el departamento ni los municipios se beneficiaron de nada. Quizá se presenten individualidades, pero la Armenia adulterada y corrompida por politiqueros sigue en la desesperanza, esperando una mano buena y no agentes con garras y largas uñas para seguir por el mismo camino de la corrupción. En nosotros vuelve a estar el futuro, en cómo vamos a votar, por quiénes vamos a votar y a qué costo van a ser las elecciones del 27 de octubre.

O nos salvamos de los depravados, de los que han estado viciando lo público por tantos años, o permitimos que la depredación siga en su plan devastador y malversador de los dineros públicos, o nos revelamos con carácter y dignidad. Por eso decidí no aceptar la posibilidad de ir al concejo; porque mi trabajo por Armenia puede ser más efectivo ejerciendo el oficio, insistiendo en la lucha por la depuración de las costumbres. Algún día será que estemos curados de tanta infamia.

El 27 de octubre hay que ayudar con el voto ciudadano, pero eso sí, con la intención de depurar, limpiar la política con miras a transformar los elementos perjudiciales que han hecho de la que pudiera ser noble actividad, una cosa putrefacta. Lo que saboreamos con tanta dicha hace cuatro años, finalmente no fue más que un sancocho con los mismos ingredientes, aliñado con yerbas sembradas en los campos oscuros que cultivan el mal.

Tomémonos de la mano como cuando se reza con fe la oración del Padrenuestro, para que también los dirigentes institucionales de la región renuncien a la cobardía que los hace débiles en la defensa del territorio como está ocurriendo con el aeropuerto El Edén. Los vivos anestesiaron a los débiles cuerpos de la institucionalidad y van a destruir la posibilidad de un futuro halagador para el desarrollo del turismo y el crecimiento económico y social del departamento. 

Por eso es que necesitamos ver con lupa, hasta encontrar los candidatos por los que vamos a votar el 27 de octubre. Tienen que ser personas que garanticen la prevalencia del bien para el Quindío y nuestra ciudad capital.


@jorgelieceroroz


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