Opinión / Agosto 12 de 2017 / Comentarios

Quindianos contra la megaminería (I)

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John Elvis Vera Suárez

En la medida en que la política minero-energética ha venido aplicándose por el territorio colombiano, se hace más evidente el rechazo que esto provoca entre los pobladores de los territorios afectados y/o amenazados por la misma.


Muestra de lo anterior es que las consultas populares se multiplican y sus resultados han sido contrarios a los intereses de dicha política y de los proyectos avasalladores y destructores de las empresas.

Las respectivas administraciones municipales y las comunidades de Salento, Córdoba, Calarcá y la vecina Sevilla (Valle del Cauca), se encuentran en procesos para lograr la realización de nuevas consultas populares.

Se nos quiere hacer creer que la explotación del oro es necesaria para lograr el desarrollo que dicen requiere el país. Pero resulta que esta se realiza precisamente destruyendo nuestro entorno y nuestras comunidades.

Los pueblos no quieren aceptar que para lograr el bienestar prometido, se tenga que acabar con lo construido. El agua, los suelos y la misma posibilidad de la soberanía alimentaria estarían peligrando con dichos proyectos.

En el 2008, ya Cajamarca, Tolima, se comenzaba a inquietar en torno a la amenaza que podría significar para la comunidad el movimiento de vehículos vinculados al parecer a una minera extranjera. Resultó ser la AngloGold Ashanti, iniciando actividades en el terreno para su proyecto extractivista de La Colosa.

Por invitación de la organización ambientalista Ecotierra, activistas del Quindío, encabezados por Néstor Ocampo G., de la fundación Cosmos, acudieron a su llamado y comenzaron a investigar sobre las pretensiones de dicha empresa.

Esto los llevó a enterarse, con la colaboración de Antonio Gutiérrez y Estela Ramírez, de que el mismo Quindío ya estaba concesionado en un 61,8%. 98 contratos de concesión, de los cuales 80 fueron otorgados a empresas extranjeras multinacionales, más 133 en pleno trámite.

En el 2009, acudieron al gobernador Julio César López E., este expresó su completo asombro y desconocimiento, manifestando su total rechazo sobre el tema. En reunión convocada por el gobernador, los alcaldes, las oficinas de planeación, concejales, diputados a la asamblea y directivos de la CRQ (Corporación Autónoma Regional del Quindío), todos expresaron no saber nada al respecto.

Esto conllevó a la reflexión que desde afuera, estaban decidiendo sobre el territorio. El gobierno nacional, desconociendo a la población quindiana, estaba entregando al Quindío a la minería contaminante y destructora.

Ante el desconocimiento y desorden institucional en cuanto a la minería, este tema comenzó a coger fuerza en el ámbito social y gubernamental regional. Se abrió la discusión y se fue levantando el interés general.

Se fueron sucediendo reuniones y charlas en diversos espacios del departamento. Afloraron diferentes expresiones organizativas con el objetivo, entre otros, de afrontar la amenaza minera en el territorio.

Nota: La información recopilada está basada en un relato a mano alzada de Néstor Ocampo G., fundación Cosmos, sobre lo que denomina como ‘La movilización social en defensa del agua, la vida, el territorio y la soberanía en el Quindío”. Continuará...

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