Domingo, 17 Dic,2017

Opinión / DIC 07 2017/ Comentarios

Recordemos a Wittgenstein

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Gabino González

"En la universidad -cuando leí su biografía- lo noté torpe y mamarracho."

 

La tonta española Carla Carmona en su libraco pone en un pedestal a Ludwig Wittgenstein (1889-1951) seis días mayor y compañero de bachillerato del locoide Adolfo Hitler, por plantear que en filosofía el ganador de la carrera es el que corre más despacio y alcanza la meta en último lugar, y que el significado de una palabra está en el uso pues hay relación entre él y la cosa. 

Wittgenstein, con 22 años desde su natal Viena capital del Imperio austrohúngaro viaja a Inglaterra, donde comparte con Bertrand Russell, a quien critica por escribir con inexactitud sobre asuntos de carácter íntimo, como la experiencia de lo transcendente. 

La proposición encadenante del vocablo es imagen de la realidad y la correcta comprensión de la lógica del idioma supone mantenerse fiel a la distinción entre lo que es dable decir y lo que se puede mostrar. Silbaba sinfonías de Franz Schubert acompañado de un piano. En su Tractatus lógico-philosophicus propuso la teoría figurativa del sentido establecedora de una correspondencia entre la forma del lenguaje y el mundo, y de la conciencia del límite.

Este matoide es una variedad del imbécil analizada por el padre de la teoría del delincuente nato Cesar Lombroso (1835-1909) que aparenta sabiduría, pero solo genera ideas disparatadas y absurdas, contrarias a la razón. El cretino heredó su patología; tres hermanos se suicidaron.

En la universidad -cuando leí su biografía- lo noté torpe y mamarracho. Igual a un maniático que redactó el librejo titulado La cuarta parte de la nada es igual a la quinta esencia de algo que es la causa de los males de Francia. 

Parecido al delirante que hizo una publicación en verso sobre las excelencias del número 666. O el médico estúpido, que en quilométrico estudio, quiso demostrar que la enfermedad es elíptica; y su colega lunático intentó probar que la sangría produce la exageración de la luz. 

El tratadista Antonio Vicente Arenas explicó el trastorno mental, en sus Comentarios al Código Penal de 1980, resaltando que ciertos letrados, pintores, músicos y literatos son verdaderos idiotas geniales. 
Tintiando escucho a profesionales bobotes egresados aquí, debatiendo al destornillado Wittgenstein. 

Bertrand Russell, dijo que no entendió al chiflado después de leerlo dos veces (Pág. 55). Si el aquilatado autor de la Principia Mathemática emitió ese concepto ¿por qué El Tiempo lo impulsa con resonancia? Aberrante que se preste para sonsacar $22.900 al incauto lector.


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