Opinión / Julio 17 de 2017 / Comentarios

Sí hay candidatos

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Luis Janil Avendaño Hernández

Ya comenzó la campaña para elegir presidente de la República y Congreso en todo el mundo. Décadas atrás los candidatos recorrían sus parcelas o todo el país en busca de votantes y simpatizantes.


Hoy la nueva forma de hacer política, que según muchos atiende más al voto de opinión, da como resultado que quienes aspiren comiencen a recoger firmas o a reuniones privadas para captar el voto de los intelectuales, los formadores de opinión y clase dirigente o que maneja cualquier poder en las regiones para “concertar” sus propuestas.

Y las campañas se reducen en un tiempo corto de manifestaciones, mítines y publicidad en la mayoría pagada porque ya el compromiso de las ideas desde los medios se ha limitado a la pauta. Y como culpable de este corto tiempo de manifestaciones públicas y despliegue de acción participativa, está la ley. Flaca disculpa para decir que las manifestaciones o reuniones por aquello de la “logística”, se hacen muy costosas. Que la gente casi que deben transportarla porque no hay amor por las “ideas” del candidato, o simplemente el “líder” de la reunión (local, municipal, departamental o nacional), debe gastar en el “refrigerio”, ya que se ha perdido por la mística de los partidos.

Y qué decir de los compromisos y promesas que hacen, en los barrios, con los municipios o en las regiones, donde a punta de promesas se comprometen desde una “ayuda”, pasando por una calle, un proyecto recreativo o la gestión de recursos y acciones para una vida mejor. Eso hace que la campaña deba ser corta y la ley da la “coartada”, para que la democracia se restrinja a un mínimo de contacto con la gente, y un máximo de medios, redes sociales y la élite representativa de cada círculo territorial.

Pero la verdad del asunto es que le hacen conejo a las reglas. La recolección de firmas se convierte en una campaña puerta a puerta del candidato para recoger las firmas, armar su equipo para visitar zonas sensibles y “hombres claves” del liderazgo barrial para comprometerlo con la causa, así como para desplegar una publicidad sobre el nombre del candidato o grupo que de otra manera estaría prohibida. Y que decir de la visita a reuniones de los precandidatos (candidatos cantados que lo sabe el país), a cada entidad territorial que saldrán por los avales de partidos, en reuniones en sitios exclusivos o campestres que parecieran visitas sociales, pero son para comprometer y comprometerse con aquellos cuyos votos aseguran tener y poder llevar a las urnas por el escogido por ellos. 

Porque el voto de opinión en muchas ocasiones es menor. Me explico quienes votan por conocimiento del candidato, la persona, conociendo su desempeño público y privado, la ideología que profesan cada día son menos y sigue siendo la mayoría de votos el día de la elección aquellos que las maquinarias y los “dirigentes” aportan a una candidatura. Dura es la realidad pero esa es.

Algunos preguntan si hay gente que represente el futuro del país, la necesidad de la paz, el respeto por la institucionalidad y para la muestra no solo uno sino botones. Un hombre que tuvo una posición gallarda en momentos oscuros para el país y demostró su responsabilidad con la patria y asumió la negociación del proceso de paz, y le hablo duro a su contraparte y hará cumplir los acuerdos y es de estas tierras Humberto de la Calle Lombana y otro joven surge como el antídoto a esta vieja política Sergio Fajardo, que bueno verlos juntos en campaña.

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