El motivo de consulta más frecuente dentro de las pacientes con sop son las irregularidades mestruales, especialmente ciclos largos o ausencia de mestruaciones. Son tan bien motivo de consulta muy frecuentemente el acné, piel grasosa, caída del cabello, aumento del vello facial y del tronco (hirsutismo), manchas marrones alrededor de la nuca o del cuello así como en la axila (acantosis negricans), lo mismo que el aumento repentino de peso que no cede a tratamientos nutricionales y ejercicio.
Puesto que esta patología se manifiesta en los primeros años pos–menarquia (primera mestruación), que actualmente ocurre en las niñas alrededor de los 11-12 años, principalmente por mostrar ciclos irregulares. Esto muestra que la edad ideal para consultar por primera vez, sería entre los 14-16 años, ya que se espera que las mestruaciones se regularicen dos años después de haber comenzado.
Hoy en día no existe conciencia sobre la relevancia de este punto, lo que se refleja en los datos que muestran que la edad de consulta se concentra entre los 18 y 25 años de edad, a pesar de que en las niñas de 14 y 16 años, entre el 50% y 80% de los ciclos mestruales presentan características anovulatorias. Es decir, hay un 80% de adolescentes que tienen ciclos irregulares, y sin embargo lo consideran “normal”, lo que les lleva a consultar tardiamente, cuando ya no es mucho lo que queda por hacer.
Esto podría explicarse por la creencia que existe de que los siclos se regularizan con la edad o con el embarazo, lo cual ha sido absolutamente desmentida por los científicos (de aquí la típica frase que decían antiguamente muchos médicos:”no se preocupe, cuando se case se va a mejorar”) hoy se sabe que la duración del ciclo no se normaliza por el solo hecho de que aumente la edad. Hay problemas hormonales que es necesario resolver para lograrlo. Es importante considerar que si una adolescente continua presentando ciclos irregulares después de los dos primeros años de la primera mestruación (menarquía), estos pueden causar problemas reproductivos y alteraciones metabólicas en la edad adulta.
Es decir no basta con observar los ciclos esperando una regularización futura, sino que es clave actuar a tiempo.
No existe una cura para el sop, los tratamientos son dirigidos hacia los síntomas más comunes: obesidad, hirsutismo irregularidades mestruales e infertilidad. El objetivo del tratamiento debe considerar que la paciente mediante los cambios y un mínimo de medicamentos logre mejorar su condición de manera tal de tener una vida normal.
La meta de la terapia debería ser revertir o reducir la severidad de los síntomas clínicos, mejorar las alteraciones metabólicas, y lograr que la mujer ovule.
El orden adecuado en que debe efectuarse el tratamiento es: regular las alteraciones metabólicas (tratar la resistencia a la insulina), luego las alteraciones mestruales y finalmente el exceso de andrógenos (acné, hirsutismo). Se realiza en este orden por que en la mayoría de los casos a regular la resistencia a la insulina se regula lo demás. Perder peso, insulinosensibilizantes, anticonceptivos orales y antiandrógenos son las armas terapéuticas que tenemos a disposición.
Es necesario saber que regularizar los ciclos en base a la administración de hormonas (anticonceptivos orales u otros) no necesariamente mejora el sop, sino que mas bien lo enmascara, inclusive hay estudios recientes en el cual los anticonceptivos pueden aumentar la resistencia a la insulina y el riesgo metabólico y cardiovascular. El uso de derivados de ácido retinoico para el tratamiento del acne, debe ser evaluado con cuidado en mujeres con factores de riesgo cardiovascular (Prediabetes, dislipidemia, obesidad) ya que puede acentuar los eventos cardiovasculares.