Hace unos años, cuando Gabriel Echeverri González decidió presentar su nombre a la voluntad de los quindianos para la gobernación del departamento, lo acompañé a escribir una especie de decálogo para los electores que contenía su filosofía personal y los principios con los cuales anhelaba gobernar a su pueblo. Por considerarlo oportuno, y de actualidad, parece conveniente recrear esas palabras que hoy día cobran importante valor.
Ya muy cerca de las elecciones que comprometen el futuro de los quindianos, conviene tener en cuenta algunas consignas.
Piense su voto: cualquier decisión suya tiene repercusiones en los gobernantes y representantes que vamos a tener.
Elija a los mejores: ser mejor no significa ser bonito, ni de buena familia, ni rico, ni poderoso, sino presentar un programa realista de ejecutorias, que se pueda cumplir con honradez y eficacia.
Piense en los que van detrás: todos los candidatos tienen amigos y asesores que lo acompañarán a la hora del triunfo. No todos son individuos recomendables y, aunque la memoria de los quindianos es frágil, parece conveniente que se sepa quién está detrás de cada aspirante.
Acepte que su voto es secreto: nadie sabrá lo que usted va a elegir, nadie va a mirar lo que usted marcó en la papeleta, nadie sabrá su decisión a menos que usted quiera compartirla con sus amigos. Esta es la máxima libertad personal a la que uno puede aspirar en este país tan descuadernado: el voto secreto.
Admita que usted puede elegir emocionalmente: no le dé pena votar por afinidad sentimental; ni que puede equivocarse; ni que puede marcar de forma impropia: pero es su voto, solo suyo! Haga respetar su decisión sin contarle a nadie lo que ha hecho.
Admita que puede equivocarse: cuando uno vota por alguien a quien estima, o es parte de un grupo familiar, o de quien ha recibido un mensaje por referencias, aun así puede equivocarse en su elección y tomar un camino errado por un delincuente, un manipulador o un mentiroso. No tenga culpas, porque lo mejor que usted ha hecho es ejercer libremente su derecho a votar.
Finalmente, sería provechoso que todo el mundo votase por aquellos que les ofrezcan seguridades de honestidad, eficiencia y comprensión de los problemas dada su experiencia en asuntos públicos. Pero si usted decide otra cosa, todos lo vamos a comprender porque ha ejercido su derecho individual e inalienable a expresar su opinión con su voto.
jailop1@gmail.com