Sus inconvenientes con la Dian o su aciago episodio con Juan Carlos Henao en noviembre de 1999 cuando se enfrentó Millonarios contra Once Caldas se diluyen en interés cuando se hace referencia a un jugador que en su paso por el fútbol colombiano marcó la no despreciable cifra de 129 goles.
Daniel Alberto Tílger, el futbolista nacido el 3 de agosto de 1970 en Ciudad Evita, Argentina, es quizás uno de los mayores referentes del ‘Glorioso’ Deportes Quindío, al lado de otros emblemáticos como ‘Benitín’ Urruti, Dante Pais, Darío Campagna o Jorge ‘Hacha’ Bermúdez, —padre—, a quienes la parcial les reconoce su invaluable aporte a la escuadra de sus amores.
Tílger, según anuncio efectuado por él mismo la semana pasada en una entrevista al programa Fútbol para Todos del canal Fox Sports, estará hoy en el estadio Centenario para lo que algunos han dicho su despedida del fútbol profesional.
El ariete gaucho se convirtió en emblema del Quindío no solo por su talento sino por su compromiso, su entrega y por supuesto sus goles. Tílger jugó con la camiseta del milagroso 55 partidos oficiales en los que marcó 25 dianas, prueba de su contundencia a la hora de definir.
La parcial que lo vio en la grama del Centenario, temporada 1995-1996, es testigo de que ha sido quizás el último extranjero que ha marcado diferencia, que defendió la verde de la ‘V’ de la victoria con la misma vida y que dejó en el campo de juego sudor, sangre y lágrimas por una institución que le retribuyó con aplausos, cariño y admiración todo su sacrificio y aporte.
El argentino es de esos jugadores con garra, que lucha cada balón, no lo da por perdido, se entrega, suda, pelea con altura y defiende la camiseta que se funde con su piel, por eso el incondicional cariño y fascinación de la parcial quindiana por su ídolo.
Tílger, según dice la historia, llegó a Colombia en 1991 a defender los colores del entonces Sporting, escuadra de la costa colombiana para luego pasar ese mismo año a Once Caldas, donde marcó 10 goles. En las temporadas de 1992 a 1994, estuvo con Santa Fe, marcó 31 anotaciones y fue contratado luego por el América, con quien jugó 1994-1995, inflando la red en 13 oportunidades.
En 1995, Tílger llegó al Deportes Quindío, uno de los equipos —de acuerdo con sus palabras— de ‘sus amores’. En el ‘Glorioso’, el gaucho estuvo hasta 1996 y marcó 25 goles en 55 juegos, lo que se constituyó en cuota fija de gol para un equipo que en aquellas épocas, así la hinchada joven no lo crea, jugaba para ser protagonista, no como ocurre actualmente, cuando actuamos solo para no perder la categoría.
El destino llevó a Tílger en el año 1997 al Deportivo Cali, donde anotó 8 veces, pasó a Junior y cerró en 1999 en Millonarios, donde celebró en 14 ocasiones.
A donde va Daniel marca, así lo ha hecho hasta hoy, pues en el Atlético Policial de San Fernando del Valle de Catamarca, equipo en el que jugó este año el torneo argentino B, se habla del ‘Efecto Tílger’, porque con sus goles ha sido una vez más la sensación de este onceno.
En consecuencia, independiente de si Tílger está hoy en la grama del Centenario o no, lo cierto es que por lo aportado a la escuadra y por el cariño de la hinchada, el Deportes Quindío y esta región tienen la obligación de rendirle un tributo significativo a esta figura que lo dio todo por esta escuadra.
Tílger, el de las cuatro tripletas en su paso por el fútbol colombiano, el que comenzó en Boca Juniors en 1989, el que defendió los colores de Unión de Santa Fe, Argentinos Juniors, Nueva Chicago, Lanús, Tiro Federal, El Porvenir, Durazno FC, —donde también fue técnico—, club Ferro Carril Sud de Olavarría y el Policial de Catamarca, se merece un homenaje multitudinario, —aunque en la despedida de Jorge ‘Patrón’ Bermúdez se robó el show pues la parcial no se cansó de corear su nombre—, para que todos los amantes del Quindío le podamos expresar nuestra admiración y decirle al unísono: “Tílger, !mil gracias hermano!”.
* Con datos estadísticos de Libardo Rivera, ‘Riverita’.