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Un ser excepcional

Autor: Ángela María Alzate Manjarrés

Existen muchas maneras de rendir homenaje a las mujeres en este día. Podrían utilizarse un cúmulo de hermosas palabras, hechas a la medida del ser que encarna la sensibilidad, de ese a través del cual Dios sigue creando al mundo cada día. Podrían entonarse preciosas melodías, tan bellas como la mirada clara y la piel fulgurante de las tantas damas de todas las edades que iluminan el mundo con su presencia. Podrían escribirse tratados enteros, sobre la sustancia especial y única con la cual el Creador fabricó a las mujeres, para hacerlas hijas, madres, ciudadanas, esposas, trabajadoras, profesionales, hermanas, compañeras, amigas, funcionarias, líderes, poetas… No sería posible de ninguna manera, abarcar en forma suficiente lo que el ser de la mujer representa, para el hombre y para el mundo, lo que su papel en la historia significa, para que el mundo siga girando.

Ante la imposibilidad de ser, justo y suficiente en algún tipo de intento, para entregar un obsequio en este día, considero pertinente tomar “como muestra un botón” y referirse a una persona que hace gala de las mejores cualidades de lo femenino, que representa con honor y lujo de competencias la misión que nosotras tenemos, para hacer de este mundo un sitio mejor para vivir.

Sonia Quintero Serna, quindiana, madre y maestra, acaba de ser destacada como triunfadora en la XXII versión del Premio Cafam a la Mujer, máxima distinción creada en este país para rendir tributo a las obras femeninas.
Esta maestra, que presta sus invaluables servicios como educadora en la institución oficial Inem José Celestino Mutis de Armenia, impulsa desde hace 4 años el proyecto ‘Sembrando Esperanzas’ en las calles de Armenia, rescatando menores de entornos difíciles donde viven en condiciones de vulnerabilidad, exclusión del sistema escolar y discriminación.
Gracias al liderazgo y compromiso social de esta quindiana, más de 350 menores han sido rescatados de la mendicidad, la delincuencia y el trabajo infantil.

Sonia Quintero Serna es una mujer hecha de amor y ternura, cada uno de sus poros es un pozo de generosidad y desprendimiento, es un ser que se conmueve con la mirada inocente de los niños y se enamora con el eco de sus risas, una optimista en la que la esperanza ha encendido su fuego más firme, que ha hecho de su rol como maestra, una oportunidad para transformar vidas humanas y de esta manera, redimir personas y edificar sociedades más humanas.
Mirarla directo a los ojos, es apreciar la ilusión de un mundo mejor, acompañado de acciones concretas que se vuelven increíbles y demuestran que existen dos maneras de contemplar la realidad cuando se vuelve cruda: Una, denunciando y criticando lo que ocurre, esperando que “alguien haga algo”; otra, levantando la voz de una rebeldía constructiva, y ante la imposibilidad de transformar el mundo, cambiar el metro cuadrado que habitamos, que al extenderse en muchas obras de bien, termina llevando a las almas grandes a alcanzar logros impresionantes.

Ella, Sonia, es un ejemplo de la grandeza del alma femenina, de la bondad de los corazones puros, de las posibilidades infinitas de quien tiene fe. Merecido el galardón conquistado, aunque su mayor premio ya lo tiene hace mucho: La gratitud de aquellos a quienes ha servido y la sonrisa de los niños que gracias a su amor y entrega, han visto el amanecer luego de una densa oscuridad.

Felicidades a Sonia, orgullo de los armenios, ejemplo para todos y todas, referente de mujer, un ser excepcional…

angelaquindio@hotmail.com

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