El estado de las carreteras malogrará la industria del turismo si no se diseña y aplica un proyecto para el mejoramiento vial del departamento. Por las carreteras que hoy tiene el Quindío no se llegará a ninguna parte y eso debe tenerlo en cuenta el gobierno departamental y su secretaría de Infraestructura, despacho que hasta hoy después de más de diez años de administración pública del sistema, ha sido inoperante.
El cada vez más deteriorado estado de las carreteras del Quindío, es para que lo miren los gremios, la Cámara de Comercio de Armenia, el sector cafetero, el turismo en general y para que lo sepa el gobierno nacional. Claro está, es en el Quindío donde se tiene que manifestar el mayor interés y preocupación.
El ministerio del Transporte con los billones que ha venido contemplando para el mejoramiento vial del país puede prever aportes que conduzcan a una inversión en el Quindío de interés nacional.
Si la región es el segundo destino turístico colombiano y si esta industria está dentro de los objetivos del gobierno nacional interesado en que millones de extranjeros lleguen a Colombia atraídos por la calidad de los destinos turísticos y por la belleza incomparable con que cuentan, tiene que entender que el Quindío es de mostrar.
Que aquí hay una belleza paisajística como en pocas regiones del mundo, en cuanto a las originales características de ese paisaje. Obviamente, para que el gobierno nacional se interese y entienda que estamos en lo cierto, se demanda liderazgo y unidad en el departamento. Sueltos o dependiendo de posturas dominantes construidas por la politiquería y la descomposición del sector público, no llegamos a ningún Pereira.
El Quindío está atascado, como camión viejo en pantanero hondo y es porque no se ha tenido claridad en cuanto a las aspiraciones particulares para el desarrollo. Cuanto se propone, se hace a medias y los días pasan, los meses y los años y no se llega a nada. Por eso es tiempo ya de construir una política en la región proyectada al país. Nos tenemos que atrever y si no lo hacemos otros departamentos lo harán.
Lo hacen los caldenses con el embeleco del aeropuerto, no obstante estar perdiendo millones de pesos ante cuestionables errores cometidos por culpa de los arrebatos políticos. De manera pues que si otros se han atrevido sin planeación ni responsabilidad, por qué no puede atreverse el Quindío con mucha más claridad en su destino y perspectivas.
Ahora en los mentideros políticos se nota el envanecimiento con la novedad, aunque en la realidad no hay nada nuevo, todo es lo mismo y peor si se quiere; lo que se dice es que el destino del departamento está en manos de particulares y desconocidos intereses.
El Quindío tiene suficientes empresarios de la construcción, algunos con músculo y capacidad de hacer obras; el problema es que se empieza a saber que el departamento tiene una hipoteca de primer grado proveniente de las elecciones de octubre.
Gravísimo, se irrespeta así a la sociedad quindiana, a las instituciones y a los contratistas idóneos, a los empresarios de la construcción en el Quindío, los cuales en la mayoría de los casos han levantado los muros regionales de la prosperidad.
No sería justo que dignos empresarios se vieran sometidos al régimen de un sistema descubierto en el país y desenmascarado mediante el ajusticiamiento a algunos de los del cartel de la contratación. Hay que hacer más productiva la participación del sector contratista del Quindío, pero con respeto a la dignidad y el decoro de los empresarios. Suficiente lo que le ha pasado al país y todo lo que se ha descubierto, para que los quindianos vayan a aceptar de buenas a primeras que aquí se tenga que depender de lo mismo. Que respeten y manos a la obra, unidos todos, por la prosperidad de la región.