Opinión / Marzo 20 de 2017 / Comentarios

¿Y del agua qué?

Luis Janil Avendaño Hernández

Ocupados estamos sabiendo que cualquiera que hubiese sido el presidente en las elecciones anteriores recibió dineros de extranjeros para buscar el primer puesto de la nación. 


Que quienes estuvieron al frente del país cuando la corrupción alcanzo su “máxima proporción” ahora convocan a una marcha contra ella. Y ahora más aterrados con las desoladoras imagines de lo que sufren nuestros hermanos peruanos por una imprevisible acción de la naturaleza en zonas urbanas y rurales, donde la protagonista es el agua, parece ser que nos olvidamos de nuestra propia sostenibilidad.

Un país donde se “produce” petróleo, donde se abren las convocatorias para exploración de nuevos pozos en el territorio nacional, y tiene uno de los precios más altos para la gasolina que consumen sus nacionales, como quien dice, donde debería ser más barato por ser productores es más costoso el combustible, y solo se benefician los constructores de Reficar y los comercializadores sin importar la movilidad de las personas sino la especulación y la intermediación,  que llenan los bolsillos de quienes han convertido en negocio millonario nuestros recursos naturales.

Se calcula que de un volumen de agua del planeta de 1.300 millones  de Kms cúbicos, solo el tres por ciento  es agua dulce, y de esta solo la mitad es potable. Fuera de ello la distribución de la misma, por sus nacimientos y caudales, es desigual, y para fortuna de los colombianos nuestra “generación” del líquido vital es una de las primeras en el mundo conocido. Se dice que en el globo terráqueo más de 884 millones de personas viven sin servicio de agua potable, además de la intervención de la minería continuamente contaminando las fuentes a largo y ancho del planeta. 

En esta tierra se ha venido posicionando el consumo de agua envasada, el orbe en las zonas más desarrolladas requiere del vital líquido empacado, y nosotros hoy pagamos por una botella de agua un valor superior a las bebidas azucaradas y saborizadas, y si fuésemos a hablar del galón daría un precio superior al del combustible. Al paso que vamos se requerirá para la salubridad de los habitantes el consumo envasado y es allí donde la pregunta aflora: Es lógico que quienes tienen el agua la vean convertida en un negocio del cual son sus guardianas para que otros se enriquezcan en detrimento de la vida de seres humanos? 

Es ahora cuando podemos ser los vigilantes. Los contenedores para que no suceda lo que hoy con los servicios públicos y de salud en el país. Los servicios se han convertido en un insensible negocio que da rentabilidad económica a algunos, por eso su privatización, y no podemos permitir que lo mismo ocurra con el agua. cortar los servicios es una política de cobro inhumana, cortar el acceso al agua potable es matar a la gente.

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