Editorial / Abril 14 de 2013 / Comentarios

Belleza y muerte por biopolímeros

Quererse ver mejor, más voluptuosas, con mayores encantos para conquistar un hombre o una mujer está provocando esta epidemia de implantes que viene matando a mucha gente.

La muerte, el viernes de la actriz Sandra Brand en Bogotá luego de practicarse una cirugía estética en los glúteos, donde le suministraron los ya famosos biopolímeros, pone nuevamente en alerta a la sociedad, tras la existencia de lugares clandestinos donde lo que aplican es la muerte. El Quindío no ha sido ajeno a este tema. La Crónica ha denunciado varios casos, donde mujeres jóvenes y adultas han estado en un inminente peligro de muerte por hacerse estos procedimientos en lugares sin autorización y sin profesionalismo.

A las mujeres, pero también a los hombres, les aplican en los glúteos una sustancia conocida como ácido hialurónico, la que regularmente se va al torrente sanguíneo y por esa vía a algunos órganos, como los pulmones, en el caso de Sandra Brand, lo que, finalmente les produce la muerte después de fuertes dolores y padecimientos. En el caso del Quindío, tenemos información que, incluso, ni siquiera es dicho ácido, sino otra sustancia aceitosa mucho más peligrosa.

Las deformaciones de los glúteos es otra consecuencia de estos procedimientos aplicados en spa por personas ignorantes e irresponsables. ¿Dónde están las autoridades de salud para prevenir este tipo de hechos, este engaño, esta trampa contra pobres mujeres que la vida las pone, por tratar de embellecerse, en manos de la ignorancia y la avaricia?

En Armenia el doctor Alberto Zulueta Mora se viene especializado en enderezar esos ‘entuertos’ y velar por la salud de gran cantidad de mujeres engañadas con estos sistemas. Lo que nos ha contado el doctor Zuleta son dramas de muchas mujeres que cometieron el error de acudir donde un(a) charlatán para que les aplique, sin técnica, sin profesionalismo, sin prevención y cuidado de la salud, los biopolímeros, que, en gran parte, ocasionan graves problemas a la salud, como el caso referido del viernes, que le provocó la muerte a la actriz caleña Sandra Brand.

Quererse ver mejor, más voluptuosas, con mayores encantos para conquistar un hombre o una mujer está provocando esta epidemia de implantes que viene matando a mucha gente. Reconocemos que verse mejor, más agradable, más bonita ayuda mucho en la autoestima personal, alegra la vida, pero es necesario pensarlo muy bien, y, sobre todo, acudir donde un profesional. Y no olvidar que toda cirugía es un riesgo.

Nos aterra ver en la calle a mujeres deformadas por completo. Con unos senos y uno glúteos tan desproporcionados para sus cuerpos, hechos con implantes, que en vez de producir admiración, provocan pesar. El mundo de hoy está haciendo perder la belleza natural, por el plurito de ser igual a aquellos que por alguna razón elevaron su nivel económico y no tuvieron en más que invertir. ‘Sin tetas no hay paraíso’, una maldición que recorre el mundo, sobre todo el hermoso mundo femenino. La belleza, evidentemente, es un concepto subjetivo, pero nada hay como lo natural: “...hay días en que somos tan lúbricos tan lúbricos/ que nos depara en vano su carne la mujer/ tras de ceñir un talle y acariciar un seno/ la redondez de un fruto nos hace estremecer...”

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