Está aparentando lo que no tiene y en cinco años más, para el 2014 dos años antes del cincuentenario del departamento, la unidad territorial de los quindianos tendrá que pasar muchas dificultades. Ojo con el corredor vial del próximo lustro. La malla vial que une a los municipios con Armenia, a algunos de estos entre sí y en general con los pasillos carreteables del departamento se está deteriorando. Las carreteras del Quindío ya no tienen el sello asfáltico que les daba finura hace unos pocos años. El piso está desgastado y no tendrá la administración territorial con qué pagar lo que para entonces costará recuperar las vías o construirlas nuevamente.
El mantenimiento y la rehabilitación de las vías en el departamento le demandan al fisco inversiones por un monto superior a los 82 mil millones de pesos y la disponibilidad del departamento para el 2010 es de apenas 7.500 millones de pesos, una cifra irrisoria, con la que no podrá la administración territorial resolver el problema vial del departamento. De manera pues que se tienen 2 mil 100 kilómetros de vías secundarias pasando en dificultades y en mucho peligro de deterioro total sino se hacen con prontitud las inversiones que el problema demanda.
Por si fuera poco, el departamento ha sido condenado a pagar por accidentes que han tenido ocurrencia a causa de vías en pésimo estado. Está por verse una nueva sentencia por el accidente de hace algún tiempo en la vía entre Barragán y el municipio de Génova, buseta que rodó a un abismo, causando una dolorosa tragedia, como que varias personas perdieron la vida en ese episodio desgraciado.
El gobierno seccional tiene que insistir en unas dobles calzadas que urgen en el Quindío: La Cabaña, Chagualá, Calarcá, Calarcá, club Campestre, La Paila. Urge la doble calzada entre el aeropuerto El Edén y los municipios de La Tebaida, Montenegro, Quimbaya y Cartago en el norte del Valle y es imprescindible entre el casco urbano de Armenia y su aeropuerto. El problema es que las cuentas oficiales son dolorosas, no hay con qué y el gobierno nacional con el Quindío no ha sido consecuente. Por el contrario, desde el 2002 el departamento está recibiendo alientos verbales que a nada han llevado.
El Instituto Nacional de Vías, Invías, no ha tenido bajo su dirección nacional sino habladores engatusando a los gobernadores y alcaldes de los municipios quindianos, pero a la región no le han hecho una obra que merezca aplauso. Está el caso Salento-Cocora con una inversión superior a los 4 mil millones de pesos, sin efectos favorables secundarios. Es tan mala la vía entre el último metro del pavimento que se hizo de Salento hacia el norte del municipio, que lo materializado empieza a dar muestras de deterioro y el tramo por pavimentar está completamente acabado.
La infraestructura vial es indispensable para que puedan desarrollarse los planes y metas que han venido contemplándose para la industria turística del Quindío. El turismo regional lleva consigo una buena malla vial, de lo contrario todas las iniciativas del sector se van a quedar en veremos.
La esperanza que se tiene en el departamento es una buena elección parlamentaria para que a partir del próximo 20 de julio el gobierno del Quindío y los alcaldes puedan ir bien acompañados a los poderes centrales. Requiere el departamento una terna de representantes que inspiren respetabilidad, que puedan llevar a los despachos del estado los problemas regionales con la seguridad de respuestas que alienten a sus habitantes y que conduzcan al terreno de competitividad que el Quindío ha venido reclamando desde hace mucho tiempo, sin respuestas positivas, salvo las promesas de siempre. El hueco vial es un problema que con urgencia se tiene que resolver.