Es lamentable entrar a algunos restaurantes de Armenia y el Quindío en general y tomarse el peor tinto de Colombia. Hay empresarios del sector gastronómico completamente descuidados en este tema. En el Quindío, la tierra del café, debe servirse el mejor café de Colombia. Y qué tal el tinto que le sirven a uno en la gobernación, en las alcaldías y en los institutos descentralizados. Da grima probar esa mezcla sin sabor y sin aroma.
Este tema no es de poca monta. El turismo del Quindío tiene como elemento fundamental el café. Hoy en día, en todo el Eje Cafetero quieren explotar la declaración que hizo la Unesco de este territorio como Paisaje Cultural Cafetero, patrimonio de la humanidad. ¿Cafetero? Sí, pero no. Porque con el café que sirven en algunos restaurantes, cualquiera se espanta.
Es cierto que hay unos sitios en el Quindío donde se está sirviendo un excelente café. Sitios especializados, que, ni más faltaba, están en la obligación de esmerarse para que sea el mejor de Colombia. Y allí hay que llevar a los turistas. Pero cuando se pasean solos, o se va a un lugar no especializado como son casi todos los restaurantes de la ciudad y las vecindades, no se halla esa misma calidad de los cafés.
Es necesaria una alianza, urgente, de Acodrés, Anato, secretarías de Cultura y Comité de Cafeteros, que tiene un excelente sitio para la enseñanza de la preparación de un buen café. Alianza para preparar el mejor de Colombia. No podemos seguir dándonos el lujo del desgaire, del descuido con el turista, muchos de ellos exigentes, paladares que han tomado café en todo el mundo, y en la tierra donde se produce el grano, motivo seguramente de su destino de viaje, se toman el peor.
En este tema gastronómico del café, como en el de la segunda lengua, el inglés, es necesario tener una política pública, dentro del plan de desarrollo turístico. Y hay que empezar en la escuela.
Vemos con agrado, cómo en el departamento de Boyacá hay un programa denominado: Colegios Amigos del Turismo, que busca generar la semilla de vocación turística en los niños y jóvenes en edad escolar para convertir a Colombia en un destino de clase mundial. El propio ministro de Comercio, Industria y Turismo Sergio Díaz-Granados ha ensalzado el programa diciendo que con él se quiere formar a los niños y jóvenes de manera integral, dentro de la función social que tiene el turismo y su capacidad de actuar como un eje de desarrollo nacional, regional y local. Hacer que los estudiantes se conviertan en generadores del desarrollo de su región”.
Esos colegios amigos del turismo deben orientar a los niños en lecciones de pertenencia, de amor al terruño, de historia y geografía de la región, de conocimientos sobre fauna y flora local. Además, deben saber y conocer con detalles los sitios turísticos por excelencia de la región, y lo relacionado con la gastronomía, dentro de la cual se debe destacar la taza de café. Formarlos en una segunda lengua, especialmente el inglés, es prioritario. El turismo en el Quindío, aunque se han visto unos picos a la baja, tiende a mejorar, con nuevas propuestas, otros lugares, y mucha más oferta hotelera y gastronómica.
De manera que a aprender inglés y a preparar una mejor taza de café, porque el turismos no es sólo paisaje. El sabor y el aroma del Quindío tienen que ser el de un excelente café, en todas partes, desde las instituciones del gobierno hasta el más humilde restaurante.