Viernes, 19 Jul,2019
Opinión / ENE 27 2019

A 20 años del terremoto

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El 25 de enero de 1999 es y será una fecha inolvidable para los colombianos y particularmente para los quindianos. Fue el día que sucedió la catástrofe natural más grande en Colombia por el número de damnificados —cerca de medio millón—, por lo menos en los últimos 80 años. El presidente Andrés Pastrana creó el Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero, Forec,  y contrató más de 20 ONG con las que se repartió la torta en el manejo de los recursos de la solidaridad nacional e internacional y los créditos de la banca multilateral. Es decir, la reconstrucción de esa tragedia se convirtió en un gran negocio de los particulares, se privatizó.

Los afectados organizados en la Federación de Damnificados del Quindío, con las masivas movilizaciones realizadas, lograron que los recursos de la reconstrucción no se dilapidaran todos en burocracia, y arrancaron un subsidio de nueve millones novecientos mil —$9.900.000— para cada una de las 11.000 familias de arrendatarios damnificados organizados en los alojamientos temporales.

Por otro lado, como en toda catástrofe, muchos empresarios la ven como una oportunidad y un buen negocio, de todo el país empezaron a llegar empresas mecanizadas, que con permisos temporales de la autoridad minera, se metieron al río Barragán, Lejos y La Vieja, 16 empresas que comenzaron a sacar sin control alguno material de arrastre, que no solo deterioraron los ríos, sino las carreteras y desplazaron a los areneros artesanales y a los volqueteros de la región. Esto llevó a que los areneros, volqueteros, transportadores y habitantes del sur del Quindío y norte del Valle tuvieran que organizarse y realizar un paro en la Ye de nueve días para que se tomaran las medidas necesarias para resolver esa situación. Ese movimiento logró que salieran las máquinas de los ríos, que la vía Barragán- Armenia, se reconstruyera con recursos del Fondo Nacional de Regalías y no con el peaje que pensaban colocar y que se tuviera en cuenta a los areneros y a los volqueteros de la región para el resto de la reconstrucción.

De billón y medio que el Forec informó se habían invertido en la reconstrucción, no hubo un solo proyecto de reactivación económica para la región.

Tengo que decir que estos 20 años que han pasado desde el día del terremoto, han sido de muchas dificultades para los diferentes sectores populares del Quindío que ha seguido ocupando uno de los 3 primeros lugares en desempleo y más del 60% de subempleo. Los productores cafeteros y agropecuarios, cada vez más quebrados y endeudados. Y en los últimos gobiernos locales, especialmente en Armenia se ha disparado la corrupción. Pienso que es el momento de buscar una opción alternativa que una a todos los que crean que esta situación tiene que cambiar.


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