Lunes, 25 Mar,2019
Opinión / DIC 16 2018

A manera de balance

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Terminando año, se hacen balances. Se sacan conclusiones de lo bueno, lo malo y lo feo de los sucesos, y cada quien lo hace desde su manera de ver el mundo y de pensar y de actuar.

Considero que lo bueno o lo más destacado o positivo, es que en el ambiente nacional queda claro que un porcentaje muy alto de colombianos, así no se haya ganado, respaldaron candidatos presidenciales diferentes a los candidatos de los partidos tradicionales que vienen mal gobernando al país por mucho tiempo.

Excelente también fue el resultado de la votación de la consulta anticorrupción. Que cerca de 12 millones de colombianos —la votación más grande que haya habido en Colombia— sin comprarles el voto, ni llevarlos a votar, sin promesas y sin mermelada le hayan dicho al gobierno y a sus partidos que rechazan abiertamente la corrupción rampante que existe en todas las esferas del Estado, es muy importante.

Ejemplarizante ha sido la lucha del movimiento estudiantil universitario defendiendo una educación superior que tenga la suficiente financiación para que pueda ser pública, gratuita y de alta calidad. Las inmensas movilizaciones pacíficas han logrado el apoyo de la opinión pública y de padres de familia. Merece destacarse la correcta dirección de Acrees, Unees, Fenares y demás organizaciones estudiantiles que acaban de firmar un buen acuerdo con el gobierno, por ahora.

Muy buena la actividad desarrollada por las bancadas de la oposición y especialmente los debates que se han adelantado contra la corrupción de los sobornos de Odebrecht, donde el fiscal Néstor Humberto Martínez se ha quedado sin argumentos y ha terminado maltratando y agrediendo a sus contradictores, entre ellos al senador Robledo a quien la opinión pública de destacados sectores  lo han elegido por 7 años consecutivos como el mejor senador de Colombia.

Lo malo es que a la presidencia de la República llegó Iván Duque, que en lo poco que lleva gobernando, se ha destacado por nombrar para la cartera de Hacienda a un corrupto que durante el gobierno de Uribe embaucó a 117 municipios pobres de Colombia en unos créditos que después de más de 10 años la mayoría no han podido hacer las obras, ni pagar. Pero Carrasquilla sí se ganó 22 mil millones con ese negocio. Y ahora lo puso a sacar adelante una reforma tributaria, en donde subirán los impuestos a los sectores medios  y pobres de la población y se les bajará a los grandes empresarios y multinacionales. En encuestas nacionales se le rajaron todos sus ministros y su propia impopularidad está muy elevada.

Lo feo es que cohoneste con un Congreso que viola derechos de la oposición en  debates. Que impúdicamente sostenga en el cargo al ministro de Hacienda y que no le haya exigido la renuncia al fiscal Martínez Neira.

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