Sabado, 21 Abr,2018

Editorial / DIC 31 2017

A recuperar la confianza

Tiene que sentirse la apabullante mayoría que quiere el bien común y quiere hacer equipo con la agenda honesta y trabajadora el país.

Y se viene un 2018 que preferiblemente no debería aplicar mucho el espejo retrovisor. Hasta la saciedad pulularon los balances negativos del 2017 y no vale la pena recalcitrar más el asunto.
Viene un 2018 como un año reto. Un año que desde ya quisiéramos que fuera todo lo contrario al anterior. Un año en el cual el soporte de toda su agenda debería centrarse en la recuperación de la confianza. Desde luego que hay que recuperar la economía y desde ese entramado regulador del desarrollo, recuperar otros sectores anexos en lo social, en la educación, en el campo y su dignificación, en la generación de empleo y la agenda ambiental, entre tantos otros. La recuperación en esos sectores cruciales para el avance de un país, no tiene discusión. Pero no menos cierto, y se constituye en un asunto orientador, es la lucha que se viene y debe ser tema inapelable, son las batallas sin cuartel contra la corrupción como un monstruo que se paseó orondo los últimos años, pero que asomó su horror sin pena el año pasado.

Solo si hay una actitud de país, no “el enfermo” del que hablan “expertos” y el propio presidente de la República, sino el país vivo, el país patriótico en términos de pertenencia nacional, el país con coraje y con determinación de empezar a producir cambios positivos. De ese país hablamos, el país con los colombianos que tienen ganas de hacer que las cosas sucedan, pero que sucedan bien. Esa gente que quiere desde su condición participante y votante mandar señales para restablecer las instituciones, empezando por las políticas y democráticas. Hablamos del país que aunque ha sufrido mucho históricamente, es capaz de sacudirse ahora, y forjar cimientos de confianza en otros colombianos capaces de representarlos dignamente en tantas y tantas oportunidades de vocería y decisión política, pública y privada que clama una nación en efervescencia.

Y un comienzo es recuperar la confianza sobre las agendas que incidimos y de las que hacemos parte; la familiar, la de vecindad y comunidad, la de trabajadores, la de ciudadanos y la misma condición de colombianos residentes en el mejor lugar del territorio nacional.

Recuperar la confianza no es tarea fácil, para muchos pareciera una misión imposible cuando muchos saldos de la historia reciente pasan por la impunidad ante la atrocidad corrupta o violenta que ha estremecido al país. Son muchos los motivos y las razones que soportan o sirven de argumento para que los colombianos marquen o contesten encuestas subrayando la desesperanza y la misma desconfianza. No es fácil, insistimos, pero tampoco es imposible. El ADN de Colombia y su bonía por naturaleza es inmensamente superior a las lacras que intentan carcomer el cuerpo y el alma de la patria. Tiene que sentirse la apabullante mayoría que quiere el bien común y quiere hacer equipo con la agenda honesta y trabajadora el país.

Que el año nuevo no sea esta vez una frase de cajón, más bien una frase de combate, un lema cívico y ciudadano y un resorte anímico que nos impulse a producir los cambios que se merece el país y que en consecuencia nos merecemos todos, en especial nuestros hijos.

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