Viernes, 19 Oct,2018

Opinión / DIC 04 2017

Adiós a la plaza de toros

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"Nuestra ciudad, inscribe su nombre con letras  doradas, en la lista de ciudades civilizadas."

 

En 1997, Calarcá dio el primer paso. El alcalde Óscar Iván Sabogal, convirtió la plaza de toros en un coliseo deportivo. Fue Calarcá un ejemplo a nivel mundial, adelantándose en el tiempo a las grandes batallas que en defensa de los animales se libran en el mundo. El respeto por la vida en todas sus formas.

Hoy, nuestro alcalde,  fiel  a su formación humanista, hace que Armenia le diga adiós a las corridas de toros. Nuestra ciudad, inscribe su nombre con letras  doradas, en la lista de ciudades civilizadas. Hay regocijo mundial. Las redes que han democratizado la información, le han contado al mundo que la plaza de toros de Armenia, dejará de ser una plaza de tortura y muerte, y se convertirá en un teatro del arte y de la vida. Este anuncio, ha sido  aplaudido por la ciudadanía en general y por el mundo culto y respetuoso de la vida, y lamentado en llanto, por el  mundo taurino. La decisión del alcalde, era un viejo anhelo de la sociedad quindiana que abomina la práctica de divertirse con la tortura y muerte de un ser vivo. Con esta decisión el alcalde le apunta a la satisfacción de otro anhelo, de otro muy importante sector de nuestra sociedad. Contar con un teatro. 

Conozco el proyecto de la alcaldía, como tengo con el mismo, algunas diferencias, me atrevo  a hacer unas sugerencias. La transformación de la plaza de toros, debe integrarse a la transformación del bosque. Este sector, tradicional en nuestra ciudad, otrora sitio de encuentro y paseo familiar, puede convertirse en un  centro de desarrollo cultural y turístico: la plaza de toros sería el anhelado teatro,  en sus afueras, canchas multimodales; en los espacios verdes, puede haber un corredor de artesanos y artistas plásticos, un sendero de flores, revivir el parque infantil, y en la entrada, donde hoy está la cabeza de  Lincoln,  un mirador con una buena heladería y un tintiadero. El placer de tomarse una cerveza mirando la ciudad.  

El teatro no solo debe ser un lugar para presentar espectáculos, sino un verdadero espacio para el fomento de actividades artísticas, donde la juventud encuentre en qué invertir su tiempo libre. Debe haber espacio taller para todas las expresiones del arte, esto nos llevará a la década del setenta cuando con  apoyo del gobierno departamental y con catedráticos pagados por el departamento, nosotros los jóvenes de aquella época, apoyados por nuestros colegios, practicábamos las diferentes artes, y se realizaban festivales departamentales de teatro, danza, música, literatura, pintura y por eso, aquella década se conoció como la década de las luces. 

Señor Alcalde, su idea es muy buena,  además de inscribir nuestra ciudad en el mundo de las ciudades civilizadas, transformando un espacio de muerte en un espacio de vida.

 

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