Martes, 20 Nov,2018

Opinión / ABR 02 2018

Aire limpio para todos

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Por estos días está de moda hablar de la contaminación del aire y la protección del medio ambiente. En Colombia, ciudades como Medellín y Bogotá cuentan con un aire enrarecido en alto grado por las emisiones de los combustibles fósiles; sus alcaldes han tomado algunas medidas como el pico y placa más severo para carros y motos, pero estas deben reforzarse con otras que muestren resultados positivos en la disminución del aire contaminado, Bogotá, por ejemplo, declaró hace algunos días la alerta amarilla.

La semana anterior LA CRÓNICA publicó unas importantes declaraciones del ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Luis Gilberto Murillo, y del gerente general de Efigas, Carlos Alberto Mazeneth, de las cuales merece destacarse lo siguiente: “La mala calidad del aire sería responsable de 10.000 muertes al año, asociadas a complicaciones respiratorias; le cuestan a Colombia anualmente 15,4 billones de pesos. En el Eje Cafetero vemos un deterioro en la calidad del aire producto de las mencionadas emisiones. Hay que tomar decisiones prontas, el gas natural juega un papel importante como el generador de la energía de transición hasta el año 2050, con lo cual se busca salvar vidas y hacer la economía mucho más competitiva. El uso del gas y los vehículos eléctricos constituye un transporte amigable con el medio ambiente”. (Lea: Mala calidad del aire sería responsable de 10.000 muertes al año: Minambiente)

Las políticas para la conservación del medio ambiente y de la salud pública, deben desarrollarse en forma paralela para mejorar la calidad del aire y por consiguiente de la vida. Durante los últimos 6 años en la ciudad de Medellín el uso del gas natural en vehículos de transporte público redujo en más de 100 toneladas las emisiones de material fino y en 36 toneladas las de bióxido de carbono CO2. El primer lugar lo ocupan las volquetas y los camiones, segundo las motos, tercero los buses, cuarto los vehículos particulares y por último los taxis; no olvidar las fábricas que también contaminan en alto grado.

La ciudad de Armenia, con un número considerable de vehículos y motos que aumenta cada día, se encuentra a tiempo para tomar medidas y evitar situaciones como las que hoy se presentan en las mencionadas capitales: es una tarea y un compromiso que deben tomar las autoridades locales, cumplir las normas vigentes y sacar otras nuevas. La idea es mejorar y prevenir, bien puede nuestra capital colocar estaciones de medición de calidad del aire y controlar el material particulado que no supere los 25 microgramos —recomendación de la Organización Mundial de la Salud, OMS—. Adicionalmente cuidar la fauna, la flora, los guaduales, los bosques, las fuentes hídricas, incentivar la siembra de árboles y aumentar las zonas verdes. 

La contaminación también produce otras enfermedades como la conjuntivitis, el asma y otros problemas respiratorios. 

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