Jueves, 15 Nov,2018

Opinión / AGO 02 2018

Batalla de Boyacá

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El general cucuteño Francisco de Paula Santander Omaña de 27 años, preparó dos mil hombres que tenían como único terruño las sabanas en que acampaban para atacar, mientras Simón Bolívar Palacios —1783-1830— hostigaba a los españoles en Venezuela.

Con recursos facilitados por el presidente de Haití Alejandro Petión, desde Mantecal, Venezuela, salió el caraqueño a encontrarse con Santander —1792-1840—0, en Tame Arauca, donde tenía acantonada la tropa. En un torrencial invierno, sufriendo penalidades, el agua y el lodo a la cintura, pasaron el llano y treparon la cordillera a fin de sorprender al ejército opresor.

En julio 25 de 1819, superando la bajísima temperatura del páramo de Pisba, Bolívar y Santander con un regimiento hambriento y mal equipado, tuvieron cara a cara a la milicia invasora comandada por el brigadier José María Barreiro Manjón, en el pantano de Vargas, llamado así por el apellido de su dueña, cerca de Paipa. 

Cuando la ofensiva estaba casi perdida apareció el llanero Juan José Rondón, a quien el libertador gritó “coronel salve usted la patria”, con sus centauros guerreó hasta la victoria y dio de baja a quinientos enemigos. En ese barrizal se desarrolló la sangrienta contienda, definidora de la independencia. 

Allí combatieron el gallardo general Santander —quien pensaba que patria es cualquier rincón de la tierra donde se respete la justicia y se viva con seguridad— José Antonio Páez, Carlos Soublette, Anzoátegui y el militar inglés Jaime Roock, que murió.

Soldados del monarca ibérico Fernando VII y granadinos en menor número y pertrechos, chocaron el 7 de agosto de 1819, en la Batalla de Boyacá no determinante ni encarnizada por su duración de solo dos horas, cantidad de contendientes, muertos, o sangre derramada, sino porque: selló la emancipación, liberó al precursor Antonio Nariño y Álvarez del Casal —1765-1823— preso en Cádiz, puso en fuga a Juan Sámano el virrey, capturó a Barreiro, restableció las autoridades republicanas, posibilitó la Gran Colombia, produjo una tregua entre Bolívar y Pablo Morillo fusilador de Camilo Torres Tenorio y su primo Francisco José de Caldas. 

Al otro día Bolívar llegó a Bogotá; ordenó el ahorcamiento en la plaza pública del coronel italiano Francisco Fernández Vignoni, por ladrón y traidor, ya que siete años antes intentó desfalcar dineros de la revolución y entregar a España el fuerte venezolano de Puerto Cabello.

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