Viernes, 23 Ago,2019
Opinión / MAY 24 2018

Cardenal muerto en Roma inauguró la Posada Alemana

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El libro Lehder… el hombre que vio la luz en 1987 del administrador de empresas honoris causa Jorge Eliécer Orozco Dávila, contiene la historia del armenio Carlos Lehder, ese año extraditado por el presidente Barco el día de su captura en Guarne, Antioquia, cuando dormía una resaca.

El industrial colombo alemán —según el espléndido Carlos Silva Mejía en RCN— antes de llegar a Quindío en 1978, regaló un avión al gobernador Mario Gómez Ramírez, comenzó a construir la Posada Alemana con bendición del obispo de Pereira Darío Castrillón Hoyos, infartado hace seis días en Roma. Además asistieron abundantes cepilladores, y periodistas del Viejo Caldas incluido Jorge Eliécer. 

De 72 años y exonerado de calumnia, el autor asegura que Lehder dañó la moral de muchos adolescentes, dio carro a quince muchachos que batían marcas de velocidad, de esos siete murieron en Limites chocados durante una sobredosis. Encartado con la aeronave, Mario la vendió al mismo confeso narcotraficante del cartel de Medellín.

Admirador de Adolfo Hitler y John Lennon, Lehder ofreció millones a jovencitas de la oligarquía local para que se dejaran preñar; ansiaba un heredero, solo procreó niñas. La hija de un líder partidista dijo públicamente que ocho días después de la menstruación iría a ganarse el billete —pág. 87—. De cinco embarazadas del norte cuatro se revolcaron con él.

Fundó el Movimiento Latino Nacional junto a Gustavo Adolfo Ramírez, Leonel Dávila Marín, Javier Ocampo Upegui y Nelson Mejía Vargas. En la obra escribió el nombre del exministro del trabajo jaime lopera con minúsculas y chicanea al garrapatear que el pueblo murmuraba “Jorge Eliécer manda al cabecilla Rodrigo Gómez Jaramillo”.

Lehder se acompañaba de un burro en las abarrotadas concentraciones para explicar que ese era Silvio Ceballos laureanista inepto que nada había hecho por el departamento y regaló 800 dólares a Orozco para los aguardientes en un viaje al exterior; pero este recalca que no fue un préstamo como sostienen algunos chismosos.

Citado en Coinca a la residencia del aún huésped del gobierno estadounidense, “a una cuadra de la mía”, vio que la sirvienta era el retoño de un político de aquí. Esta es una síntesis, no un comentario del texto treintañero. 


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