Lunes, 24 Jun,2019
Opinión / FEB 17 2019

Cerrar compuertas

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Mientras en Colombia no se genere una reforma estructural en su sistema de justicia, incluidas todas sus instancias, será imposible detener los avances metastásicos del cáncer de la corrupción y la impunidad que tiene permeadas todas sus instituciones. 

La delincuencia en todos los niveles de la sociedad, es consciente de las grandes falencias que tiene el aparato judicial colombiano, como compuertas que facilitan sus bajas acciones para justificarse al amparo de normas y mecanismos para minimizar sus efectos o evadirlo en caso de ser descubiertos, amparados por juristas y jueces más cerca de sus intereses que de la legalidad, la honestidad, la transparencia.

Los casos reiterativos de violación e impunidad que a diario reportan los medios, deberían constituir puntos sustanciales para reconstruir ese sistema endeble de justicia. En el subsistema penitenciario, son tantas las falencias, que las cárceles antes que constituir centros de rehabilitación se convierten en escuelas de delincuencia. La reciente detención del director de la cárcel Modelo por graves casos de corrupción, seguida por la de su similar de la Picota y más de 120 funcionarios penitenciarios, son ratificación de lo que acontece y que de acuerdo con lo que siempre se ha rumorado, quienes allí llegan con capacidad económica, pueden acceder a todos los privilegios que se les antojen, sean permitidos o no por las normas carcelarias. La fuga de 9 peligrosos antisociales de la URI de Puente Aranda en Bogotá, donde otros lo habían intentado 15 días atrás,  luego de abrir un boquete y de pasearse por sus corredores sin que ningún guarda se percatara de lo sucedido, es otro hecho demasiado sospechoso. 

En otra instancia, esta semana los medios nos ilustran sobre aberrante caso en el sistema de salud, Hospital de Jamundí Valle, donde la administración autoriza paseo a Punta Cana a 78 funcionarios con gasto de $238 millones, pagados por el Centro asistencial supuestamente amparados en la convención colectiva de trabajo. Uno se pregunta qué norma hace posible que los dineros aportados de presupuesto público para un sector como el de la salud que tantos problemas, falencias e ineficiencias registra, se asignen a un grupo de empleados para que se vayan al exterior a disfrutar a sus anchas, en detrimento de la calidad de atención debida a toda la población. Mientras otros hospitales cierran por falta de presupuesto, allí se dan tamaño y reprochable lujo.

Para terminar, una reforma estructural en la justicia debiera revisar inhabilidades e incompatibilidades para impedir que los mismos beneficiarios cuenten con la potestad  de auto aprobarse solicitudes para su exclusivo beneficio como acontece en la realidad. Ejemplo: El periplo de los concejales de Armenia a Turquía.


@Alarce4


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